Abordar la escasez de mano de obra. Crédito; Ralf Roletschek / Creative Commons
Las Islas Baleares se encaminan hacia otro máximo histórico de empleo en 2026, incluso cuando las empresas luchan por cubrir puestos de trabajo. El mercado laboral de la región presenta un panorama aparentemente contradictorio: el número de personas ocupadas sigue aumentando, pero las empresas enfrentan dificultades persistentes para contratar personal. Autoridades y sindicatos coinciden en que esta tendencia probablemente resultará en un nuevo récord de empleo durante el verano de 2026.
La raíz del problema reside en un modelo económico que depende del crecimiento continuo de la mano de obra para sostener la expansión. Al mismo tiempo, atraer trabajadores de fuera de las islas es un reto debido a lo que Juan Miguel Ferrer, presidente de la asociación Restauración-CAEB, llama el “talón de Aquiles” de la economía balear: el acceso a vivienda asequible.
Las cifras de empleo en las islas ponen de relieve la creciente demanda de nuevos trabajadores. En julio de 2014, en Baleares había 481.053 afiliados a la Seguridad Social, cifra que sólo dos años después ascendía a 533.594. En julio de 2019, antes de la pandemia, la cifra había aumentado a 591.967. En 2020 y 2021 se produjo una fuerte caída debido a las restricciones de Covid, que afectaron particularmente a una economía impulsada por el turismo. Sin embargo, en 2022 las cifras se habían recuperado hasta 606.647, llegando a 654.357 en 2024 y alcanzando un máximo histórico de 670.560 en julio de 2025.
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Pronosticando un nuevo récord
Catalina Cabrer, ministra de Trabajo regional, dice que, dadas las tendencias económicas actuales, se espera que julio de 2026 marque otro récord de empleo en las Baleares, aunque la tasa de crecimiento puede desacelerarse ligeramente. Carmen Planas, presidenta de la patronal CAEB, también señala esta pequeña desaceleración de las afiliaciones a la Seguridad Social durante los meses de verano, aunque reconoce que las islas experimentan casi pleno empleo durante la temporada alta de turismo, con una tasa de paro de sólo el 3,8%.
Cabrer destaca que la ampliación de la temporada alta está ayudando a proporcionar una mayor estabilidad laboral. José García Relucio, secretario general de UGT-Servicios en Baleares, está de acuerdo y señala que adelantar la Semana Santa en 2026 ampliará los períodos de empleo para muchos trabajadores temporeros. Añade que sin el problema de la vivienda las cifras de empleo en las islas serían “espectaculares”.
Abordar la escasez de mano de obra
El persistente aumento del empleo va de la mano con el desafío económico más apremiante de la región: la dificultad de conseguir viviendas asequibles para atraer a los trabajadores necesarios.
Para afrontar esta situación, el departamento de Cabrer se está centrando en mejorar la formación de los residentes en paro. Iniciativas como el programa de bonos de formación tienen como objetivo mejorar las habilidades de los solicitantes de empleo locales, particularmente en la construcción y los servicios técnicos. Además, se está apoyando a los residentes en paro de larga duración a través de vías de empleo, y el Gobierno regional cubrirá el salario completo durante un año para los jóvenes contratados por empresarios autónomos.
CAEB destaca la importancia de vincular las políticas de empleo a las necesidades empresariales reales, adaptar la formación a los sectores que requieren habilidades específicas y dar prioridad a los 30.000 residentes desempleados de las islas. Mientras tanto, UGT reconoce el valor de la formación pero advierte que su impacto sobre la escasez real de mano de obra es limitado.
Cabrer también señala factores fuera del control del gobierno regional, incluidos retrasos en la oficina nacional de inmigración, que impiden que muchos trabajadores extranjeros potenciales obtengan los permisos necesarios para trabajar legalmente.
Mientras las Baleares se preparan para otro verano sin precedentes, la combinación de un sólido crecimiento del empleo y una persistente escasez de trabajadores pone de relieve el delicado equilibrio entre la expansión económica y la oferta laboral sostenible.