No es una revelación que vivamos en una era de distracciones y adicción a los teléfonos inteligentes. Nuestros teléfonos nos interrumpen, secuestran nuestra atención y nos tientan a desplazarnos. Incluso cuando no interactuamos con ellos, su mera presencia dificulta la concentración.
Para abordar esto, los desarrolladores de aplicaciones han respondido con un vasto océano de aplicaciones de productividad y concentración, cada una de las cuales promete domar el caos con cronómetros, bloqueo de aplicaciones, recordatorios de hábitos y recompensas diseñadas para ayudarle a mantenerse concentrado y ser productivo.
Para comprender si estas aplicaciones valen la pena, primero debemos considerar por qué es tan difícil mantenerse concentrado.
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¿Por qué es tan difícil mantenerse concentrado?
En general, la falta de concentración se reduce a dificultades con la autorregulación, la capacidad de monitorear y gestionar pensamientos, emociones y comportamientos para alcanzar objetivos.
En resumen, cuando una tarea resulta aburrida, estresante o tediosa, crea una sensación desagradable. Luego buscamos alivio, y para la mayoría de nosotros eso llega a través de nuestro teléfono inteligente, que se ha convertido en nuestro dispositivo de afrontamiento, incluso si descarrila el trabajo que tenemos que hacer.
Se ha hablado mucho de que nuestra capacidad de concentración ha disminuido en los últimos años, aunque esto no está respaldado por la literatura científica.
Sin embargo, la investigación sugiere que ciertos hábitos tecnológicos (especialmente la multitarea y las constantes interrupciones digitales) están asociados con una mayor distracción para algunas personas.
En otras palabras, si bien nuestra capacidad de concentración puede no estar disminuyendo, el mundo moderno le impone exigencias mucho mayores.
El auge de las aplicaciones de enfoque
Para hacer frente a estas demandas, una nueva generación de aplicaciones de enfoque ha irrumpido en la escena de la productividad. Estas aplicaciones utilizan gamificación (la aplicación de elementos de diseño de juegos en entornos ajenos al juego) y personajes simpáticos para fomentar el trabajo concentrado.
La principal de ellas es Focus Friend, que superó brevemente a ChatGPT como la aplicación más descargada durante su primer mes en la App Store en agosto de este año.
La aplicación funciona animándote a configurar un temporizador de enfoque. Durante esa sesión, un personaje virtual de frijol teje silenciosamente en el fondo.
Si levantas tu teléfono y abres aplicaciones que has preseleccionado como prohibidas, el tejido se deshace y el frijol parece molesto. Si te concentras en tu tarea, obtendrás recompensas digitales como calcetines, bufandas y adornos para tu frijol.

¿Cómo te ayuda a concentrarte?
Más allá de los habituales trucos de gamificación, esta aplicación también utiliza varios principios psicológicos.
En primer lugar, utiliza incentivos al brindarle recompensas inmediatas y tangibles: artículos tejidos y mejoras de habitación cuando completa una sesión de concentración.
A continuación, aprovecha la sustitución de recompensas al obligarte a hacer una cosa potencialmente desagradable (trabajo profundo) para ganar algo que disfrutes inmediatamente (ver mejorar el mundo del frijol).
La aplicación también estimula el compromiso y la coherencia. Simplemente iniciar el cronómetro funciona como una pequeña promesa que te haces a ti mismo y, una vez hecha, tendemos a querer comportarnos de manera consistente, manteniendo rachas y evitando comportamientos que interrumpan esa sesión.
Con el tiempo, decorar la habitación del frijol activa el efecto IKEA. Es decir, valoramos más las cosas que ayudamos a construir, por lo que cuanto más personalices e inviertas en el espacio, más motivado estarás para protegerlo y seguir concentrándote.
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¿Las aplicaciones de enfoque realmente ayudan?
La investigación que examina la efectividad de las aplicaciones de enfoque es escasa. Un estudio examinó una variedad de aplicaciones para reducir el uso de teléfonos móviles y encontró que las aplicaciones de enfoque gamificado, si bien obtuvieron puntajes altos en el sentimiento del usuario, rara vez se usaban y eran menos efectivas que estrategias más simples como cambiar el teléfono al modo de escala de grises.
Si bien no existen estudios revisados por pares específicamente sobre Focus Friend, sus altas calificaciones en la App Store más la gran cantidad de artículos de usuarios entusiastas sugieren que la gente disfruta usándolo. Sin embargo, el disfrute por sí solo no se correlaciona con una mayor concentración o productividad.
Cómo utilizar sabiamente las aplicaciones de enfoque
¿Tiene una necesidad automática e incontrolable de revisar su teléfono cuando trabaja? Si es así, podrías intentar utilizar una aplicación de enfoque.
Los pasos prácticos incluyen programar sesiones de enfoque específicas en las que utilizar la aplicación y seleccionar una tarea claramente definida. Además, cuando sienta la necesidad de revisar su teléfono a mitad de la sesión, tome nota del sentimiento y recuerde que la incomodidad es parte de hacer cosas importantes.
Finalmente, después de una semana de uso, revisa tu experiencia para ver si la aplicación realmente te ayudó a progresar. Pregunte: “¿Esto me sirve o lo estoy sirviendo yo?”
Asegúrese de estar atento a las trampas. Las aplicaciones como Focus Friend no evalúan la calidad de tu trabajo, por lo que podrías dedicar tiempo a tareas de poco valor. También es bastante fácil engañar a la aplicación usando la configuración de tu teléfono.
Quizás lo más importante es recordar que, si bien una aplicación de concentración puede ayudarte a resistirte a revisar tu teléfono, no puede resolver las fuerzas internas que te distraen.
La clave para concentrarse mejor podría ser el diagnóstico, no la descarga; es decir, aprender a notar lo que siente, elegir cómo desea responder y comprometerse a mantenerse concentrado en lo que importa.
Dwain Allan, profesor, Facultad de Psicología, Habla y Audición, Universidad de Canterbury
Este artículo se vuelve a publicar desde The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea el artículo original.