Me complace informarles que el juez David Weinzweig escribirá como blog invitado la próxima semana sobre su nuevo libro. De la descripción del editor:
¿Por qué es tan difícil leer la prosa jurídica?
Una razón es obvia: los escritores jurídicos rara vez piensan en su audiencia. Cuando los escritores jurídicos tienen en cuenta las preferencias y expectativas de sus lectores, los escritos jurídicos pueden ser sublimes. Lúcido. Fácil de navegar y sencillo de entender. Esta especie de escrito legal salta de la página para atrapar a sus lectores por el cuello, manteniendo su interés y atención hasta la última palabra. Se entiende cómodamente, emplea palabras y gramática concretas, muestra (no dice) con hechos y argumentos concretos. Y esto motiva al lector a seguir adelante.
Zen y el arte de la escritura persuasiva aborda preguntas abstractas de maneras nuevas y fáciles de identificar, imbuyendo el dharma de la atención plena y la ciencia cognitiva en la conversación sobre escritos persuasivos y legales. Analiza la escritura persuasiva en 9 mantras:
Sea consciente de la audiencia. Los escritores persuasivos entienden que los lectores y los escritores están separados por el tiempo y la distancia, por lo que canalizan a los lectores para que pronostiquen y respondan preguntas. Sea menos categórico. Los escritores persuasivos saben que pocas reglas son absolutas. Sea claro y concreto. La prosa persuasiva transmite hechos e ideas concretos con palabras sencillas y llanas. Sea conciso. Un escritor persuasivo separa lo significativo de lo sin sentido. Está concentrado y seguro. Sea cohesivo y coherente. La prosa persuasiva es agradable a la vista y fácil de navegar. Sea convincente. Un escritor persuasivo mantiene la atención y el interés de sus lectores durante el tiempo suficiente para conmover sus corazones y mentes. Sea creíble. Un escritor persuasivo se gana la reputación ante sus colegas y ante los tribunales, sabiendo que una buena reputación no se compra ni se invoca. Sea lector y escritor. Un escritor persuasivo lee y aplica ingeniería inversa al lenguaje, el estilo y el enfoque de las cosas que le gustan. Sea meticuloso y reescriba. Un escritor persuasivo se esfuerza por garantizar que la audiencia comprenda el punto. Sabe que la prosa persuasiva es el producto final de muchos borradores e innumerables decisiones.
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“Si ‘la ley es una profesión de palabras’, no se lleva a cabo de manera muy profesional, como lo atestiguará cualquiera que haya luchado con la jerga legal en un estatuto, un contrato o un escrito. Al rescate viene el juez de apelaciones David Weinzweig y un libro divertido lleno de encanto, consejos prácticos y, sí, buena escritura. —Steven Pinker, profesor Johnstone de Psicología, Universidad de Harvard, autor de El sentido del estilo: la guía de escritura para la persona pensante en el siglo XXI
“Una excelente herramienta para cualquier aspirante a escritor jurídico: informativa, específica, esclarecedora y, además, divertida de leer. Altamente recomendable”. —Eugene Volokh, Profesor Distinguido de Derecho Gary T. Schwartz, Facultad de Derecho de UCLA, autor de Redacción jurídica académica