A bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS), los astronautas pueden observar la “puesta” del sol, no detrás de un horizonte de montañas o edificios, sino detrás del borde curvo de un planeta entero. En esta imagen reciente tomada a principios de enero de 2026, las nubes sobre el Océano Pacífico se recortan bajo la luz dorada del sol poniente. Es una vista impresionante que nos recuerda nuestro lugar en el sistema solar: que somos solo un planeta entre muchos, cada uno con su propia versión de la puesta de sol.
¿Qué es?
La estación, que gira alrededor de la Tierra cada 90 minutos, se mueve constantemente entre luces y sombras cambiantes, por lo que los astronautas a bordo experimentan 15 o 16 amaneceres y atardeceres cada día.
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¿Dónde está?
Esta imagen fue tomada sobre el Océano Pacífico en una órbita terrestre baja.
¿Por qué es asombroso?
Desde la ISS, el sol no se esconde detrás del horizonte de la Tierra, sino que la propia estación vuela hacia la sombra de la Tierra. La transición es rápida, en minutos en lugar de horas (dada la velocidad a la que viaja la estación), y los colores de la puesta de sol pueden ser llamativos porque los astronautas miran a través de la atmósfera de la Tierra desde un ángulo diferente. Ese camino a través del aire curva y filtra la luz solar, dispersando los azules y dejando que los rojos y naranjas persistan, creando a menudo un gradiente muy fino que se extiende miles de kilómetros a lo largo de la curva del planeta.
Una puesta de sol vista desde la ISS ofrece una demostración en primera fila de cómo la luz interactúa con la materia (dispersión, absorción y refracción) a escala planetaria. También puede ser una herramienta de perspectiva, recordando a los astronautas a bordo de la estación espacial que la Tierra es sólo un gran sistema, no un mapa de áreas dispares.
¿Quieres aprender más?
Puede aprender más sobre la Estación Espacial Internacional y la atmósfera de la Tierra.