España ha caído por quinto año consecutivo en el índice de percepción de corrupción que elaboran expertos internacionales, un punto menos que en 2024 (de una puntuación de 56 a 55 en el ranking mundial) y situándose de nuevo por debajo de países como Ruanda (58) y Arabia Saudí (57), que son regímenes autoritarios.
Según Transparencia Internacional, que ha presentado este martes en Madrid su informe anual para 2025, España ha sido uno de los países europeos donde más ha crecido la percepción de corrupción, junto con Bulgaria, en un año convulso para el PSOE y el Gobierno por el caso Koldo, que ha supuesto el encarcelamiento, entre otros, del exministro de Transportes José Luis Ábalos y de su exasesor Koldo García, así como del exsecretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, que ha sido puesto en libertad en espera de juicio.
Esta organización alerta de que la corrupción está empeorando a nivel mundial, afectando incluso a las democracias consolidadas, que están viendo un aumento de la corrupción en un contexto de debilitamiento del liderazgo, según este índice.
La puntuación media mundial se sitúa en 42 sobre 100, su nivel más bajo en más de una década, lo que apunta a “una preocupante tendencia a la baja” que será necesario “vigilar” con el tiempo, señala el documento, tras señalar que la gran mayoría de los países no logran mantener la corrupción bajo control: más de dos tercios (122 de 180) obtuvieron una puntuación inferior a 50.
El índice, que asigna una puntuación de 0 a 100 en función de las percepciones de corrupción en el sector público en un total de 182 países y territorios, señala que los países mejor clasificados son Dinamarca (89), por octavo año consecutivo; Finlandia (84); Singapur y Nueva Zelanda (81); seguidos de Noruega, Suecia y Suiza (80).
Al final de la lista se encuentran Albania e India (39) y, con una puntuación de 40, dos países de la Unión Europea (Bulgaria y Hungría), además de Burkina Faso, Cuba, Guyana, Macedonia del Norte y Tanzania. Estados Unidos (64) continuó su tendencia a la baja en 2025, alcanzando su puntuación más baja hasta la fecha.
Otro hallazgo destacado por el análisis es que entre los países que más han mejorado en términos de percepción de corrupción desde 2012 se encuentran Grecia (hasta 14 puntos hasta 50) y la República Checa (hasta 10 puntos hasta 59). Por el contrario, España se encuentra entre los países que más han caído desde 2012, con un total de diez puntos hasta su puntuación actual de 55, junto con Malta, que ha caído ocho puntos hasta 49.
Un caso que destacan los expertos es el del Reino Unido (70), que ha caído 12 puestos desde 2017. También destacan los esfuerzos realizados durante la última década por Estonia (76), Letonia (60) y Lituania (65) y su compromiso con la apertura gubernamental y la adopción de reformas anticorrupción, aunque advierten de que persisten lagunas, especialmente en lo que respecta a la transparencia de los lobbies, la protección de los denunciantes y la claridad en la financiación de los partidos.
Otro patrón preocupante reflejado en el estudio es el aumento de las restricciones impuestas por muchos estados a la libertad de expresión, asociación y reunión. Desde 2012, 36 de los 50 países con caídas significativas en las puntuaciones del IPC también han experimentado una reducción en el espacio cívico.