Fue una noche que los residentes no olvidarán rápidamente: primero el suelo se movió y luego el cielo se iluminó.
Un terremoto de magnitud 2,5 sacudió justo al norte de Orihuela a las 7:50 p.m. del martes, sacudiendo a los lugareños y provocando alarma en los pueblos cercanos. A pesar de su fuerza relativamente baja, la poca profundidad del temblor de sólo 3,5 kilómetros lo hizo más visible en la superficie.
El epicentro se situó a unos 18 kilómetros de Orihuela, siendo las zonas más cercanas, en zonas como Hondón de los Frailes, Crevillente y Callosa de Segura, las más propensas a sentir el breve temblor. No se informaron daños ni heridos, pero para muchos fue un comienzo de noche inquietante.
Luego, apenas unas horas más tarde, llegó un momento aún más sorprendente.
A las 10:54 p. m., una bola de fuego ardiente atravesó el cielo nocturno, deslumbrando a los residentes de la Vega Baja y llamando la atención en toda la región. El espectacular “bólido” fue captado por cámaras astronómicas operadas por Vicente Cayuelas en La Aparecida, Orihuela.
Los testigos describieron un repentino destello de luz intensa que atravesó la oscuridad, y las redes sociales se llenaron rápidamente de reacciones de asombro de aquellos que tuvieron la suerte de verlo.
Los expertos dicen que la bola de fuego era un meteoro que se movía rápidamente ardiendo en la atmósfera de la Tierra, creando un rastro brillante antes de desintegrarse.
De una tierra temblorosa a un cielo en llamas, el martes se presentó un raro doble espectáculo, que dejó a los residentes de Orihuela preguntándose: ¿qué sigue?