Cambiemos Orihuela ha renovado la presión sobre el consejo municipal para que despoje a Francisco Franco de los honores que todavía ostenta oficialmente en el municipio, argumentando que su existencia viola la legislación de Memoria Democrática de España y es incompatible con los valores democráticos de la ciudad.
El asunto ha vuelto al foco político a pesar de que el pleno de Orihuela ya aprobó la retirada de los honores de Franco en 2016. En aquel momento, bajo la gestión del Partido Popular de Emilio Bascuñana, la moción presentada por Cambiemos fue aprobada por unanimidad. Sin embargo, casi una década después, las distinciones siguen vigentes.
Franco sigue ostentando algunos de los más altos honores que otorga la ciudad, entre ellos el título de Hijo Adoptivo de Orihuela, la Medalla de la Ciudad y la distinción de Caballero Cubierto. Estos honores fueron concedidos entre 1940 y 1948, durante los primeros años de la dictadura, como muestra de la lealtad de la ciudad al régimen.
Cambiemos sostiene que la falta de implementación del acuerdo de 2016 representa una clara contradicción, particularmente en una ciudad que también rinde homenaje a figuras como el poeta Miguel Hernández, fallecido víctima de la represión franquista. Para el grupo, mantener las distinciones del dictador no sólo es legalmente cuestionable sino moral y políticamente inaceptable.
El asunto se volvió a debatir durante el último pleno, donde se aprobó una nueva moción que pide la retirada efectiva de los honores de Franco. Sin embargo, esta vez la votación no fue unánime. Vox votó en contra de la propuesta, mientras que el Partido Popular se abstuvo, lo que refleja un clima político más dividido que en 2016.
El concejal Quique Montero, en representación de Cambiemos, insistió en que el proceso podría resolverse simplemente con la firma del alcalde, Pepe Vegara, del decreto necesario. Según el grupo, el ayuntamiento ya ha tomado la decisión política y ahora sólo falta formalizarla.
El PP rechazó esa interpretación y su portavoz, Víctor Valverde, argumentó que la responsabilidad no recae únicamente en la actual administración. También señaló que la exalcaldesa socialista Carolina Gracia, que ocupó el cargo durante parte de la legislatura anterior, también podría haber actuado sobre la decisión de 2016.
Otras fuentes del Ayuntamiento sugieren que el asunto es más complejo, señalando que Orihuela tiene una normativa detallada que regula tanto la concesión como la retirada de honores. Para los críticos, sin embargo, esa explicación sólo refuerza una frustración más amplia: que las mociones simbólicas en las sesiones plenarias a menudo generan acalorados debates ideológicos pero poca acción concreta.