Temores de que el aumento del precio del combustible pueda provocar recortes en las rutas aéreas de Mallorca

Pedro Fiol, presidente de la asociación de agencias de viajes Aviba en Baleares, ha expresado su preocupación por la forma en que las aerolíneas en EE.UU. buscan cubrir el encarecimiento del combustible. En lugar de aumentar las tarifas, cobran por el equipaje: “hasta 10 dólares”.

“Los analistas dicen que esto es ‘más apetecible’ para los pasajeros, pero en la práctica aumenta significativamente el coste de los viajes para familias y viajeros. El combustible es un mercado global, y cualquier tensión geopolítica acaba impactando, tarde o temprano, en los costes operativos de las compañías aéreas que vuelan hacia y desde nuestra región. En Baleares volar no es un lujo, es una necesidad. Viajar en avión no es sólo una actividad económica, es el cordón umbilical que nos conecta con la península y el resto de Europa detrás de cada vuelo no sólo hay turistas: hay estudiantes, trabajadores, pacientes que deben viajar por motivos médicos y familias cuyas vidas se dividen entre las islas y el continente.

“Cualquier aumento sostenido del coste del combustible, y la forma en que las compañías aéreas deciden repercutirlo al cliente, nos afecta especialmente. Esto se debe a que podría aumentar el coste de los billetes y también porque podría llevar a las compañías aéreas a reconsiderar la continuación de rutas que no consideran lo suficientemente rentables. Lo que más me preocupa es que determinadas rutas hacia y desde Baleares podrían considerarse prescindibles si las cifras no cuadran.

“Cuando aumentan los precios del combustible, las compañías aéreas tienen tres opciones principales para responder. Una es trasladar el aumento directamente a los precios de los billetes. La segunda es aumentar los precios de servicios como el equipaje, la selección de asientos, los cambios, etc. La tercera es ajustar la red de rutas, concentrándose en las rutas más rentables y abandonando las más débiles.

“La última opción podría ser la más perjudicial. Menos rutas suponen menos competencia y, a la larga, mayores precios y menos opciones horarias para los residentes. Y esta espiral, si no se corrige, pone en entredicho un principio que no debería ser negociable: la conectividad como servicio esencial para los ciudadanos que viven en Baleares.

“La movilidad entre las islas y el continente debe tratarse como una cuestión estratégica, no sólo comercial. Cuando el mercado por sí solo no garantiza una conectividad mínima, deben reforzarse las obligaciones de servicio público y los mecanismos existentes para garantizar las rutas esenciales.

“No se trata de crear alarma, sino de anticiparnos a los acontecimientos. En Aviba creemos que este contexto internacional debe servir como alerta y como oportunidad para actuar de forma proactiva”.