Decía Guillermo Fernández Vara que lo importante no es ser estrella en el universo, sino candil en una casa. Y esa luz, “la de la política de las pequeñas cosas”, es la que Álvaro Sánchez Cotrina quiere proyectar sobre el PSOE de Extremadura para “volver a ilusionar”, convencer, salir a la calle y demostrar que es un partido “de carne y hueso”. Que discrepa, que da matraca a la gestora, pero que también tiene soluciones para los problemas de la gente.
“Voy a ser el próximo presidente de la Junta de Extremadura, pero no puedo hacerlo solo, tenéis que acompañarme”, ha clamado en la clausura del 16 Congreso Extraordinario Regional que le ha ratificado este sábado como nuevo secretario general de los socialistas extremeños. “No nos importan solo nuestras siglas, sino que la esperanza y los sueños, ahora negros, vuelvan a teñirse de verde”, afirma.
Su padrino político, Miguel Ángel Morales, le dijo que tenía cara de alcalde. Y ahora presume de que en Salorino, siete de siete concejales son del PSOE. José Luis Rodríguez Zapatero, invitado al Congreso, le ha dicho que tiene cara de presidente. Ahora falta comprobar si ese augurio también se cumplirá.
Izquierda sin complejos
Hijo de un albañil y la limpiadora de una finca, Cotrina ha situado su biografía en el centro de su mensaje político para reivindicar sin complejos los valores de la izquierda y la igualdad de oportunidades que ha permitido que sus tres hermanos y él hayan recibido la misma educación de los hijos de los patrones a los que su madre hacía la cama. “Cuando uno ha crecido en una casa así, está orgulloso de defender que todos tengan las mismas oportunidades”, dijo.
Desde ahí ha dibujado el PSOE que quiere pilotar: un partido pegado al territorio, capaz de hablar con la izquierda sin complejos, de convencer sin manipular y de volver a ser útil en cada pueblo y cada barrio. Un PSOE que, según ha defendido, se hace grande desde lo local, desde los pequeños alcaldes que se levantan cada día con más competencias que recursos y desde una militancia que conoce los problemas porque los vive. “Somos gente normal, de carne y hueso”, ha resumido, para presentar una Ejecutiva que nace con vocación municipalista y con la tarea inmediata de cerrar heridas internas tras las primarias.
Respaldo del 88%
Andrés Tovar, nuevo secretario de Organización, y Manuel José González Andrade, coordinador territorial y portavoz, acompañarán a Cotrina en el núcleo duro del PSOE en el nuevo tiempo político que ahora se abre. Los órganos de dirección se han ratificado con un respaldo superior al 84%, y un 88% en el caso de la Ejecutiva, que integra a los otros cuatro aspirantes que se postularon a las primarias. Porcentajes que el nuevo líder ha considerado más que suficientes para dar por segura esa unidad.
Junto a González Andrade, Blanca Martín será secretaria de Coordinación Interna Ejecutiva y Planificación Política; Ramón Díaz Farias, secretario de Política Municipal y Entidades Locales Menores, y Soraya Vega (cuya aparición ha levantado una de las ovaciones más rotas del auditorio), mantiene la secretaría general de Política Autonómica, Cooperación Internacional y Migración. La Presidencia, cargo honorífico en el PSOE, será ocupada por Marisol Mateos Nogales.
El pacto PP-Vox
Sus primeras palabras sobre el atril han sido para referirse al pacto entre PP y Vox, al que ha definido como un acuerdo “ilegal” y una “humillación” de María Guardiola y del PP a los extremeños. Cotrina ha situado la llamada prioridad nacional en el centro de su crítica, pero ha advertido de que el alcance del acuerdo va mucho más allá. A su juicio, PP y Vox han hecho “una enmienda a la totalidad” a una tierra que durante décadas peleó precisamente por no ser menos que nadie.
“Hace solo 45 años aquí nos negaban demasiadas oportunidades y solo queríamos exigir derechos de ciudadanía”, ha recordado, antes de acusar a ambos partidos de “chotearse de los extremeños y las extremeñas”.
El nuevo líder socialista ha vinculado ese pacto con un modelo de retroceso en derechos, servicios públicos y diálogo social. Hado alerta de una posible deriva hacia una sanidad de “Ayuso 2.0”, mediante fórmulas de colaboración público-privada, y ha defendido el papel de sindicatos, organizaciones agrarias y patronal frente a los “chiringuitos” con que Vox se refiere al diálogo social. “No son chiringuitos, son gente que ha construido derechos en nuestra tierra”, ha reivindicado, en referencia a UGT, CCOO, UPA-UCE y las organizaciones empresariales también presentes en el Congreso.
Avales de fuera y costura interna
La puesta de largo de Cotrina ha llegado después de una jornada diseñada para exhibir unidad interna y respaldo federal. Pedro Sánchez, ausente por un viaje institucional a Chipre, ha intervenido mediante un vídeo en el que ha afirmado que el PSOE extremeño está “de vuelta” como partido unido, consciente de su fuerza y de su responsabilidad ante el momento crítico que, a su juicio, atraviesa la región. El presidente del Gobierno ha cargado contra el “pacto de la vergüenza” entre PP y Vox y ha pedido a los socialistas que respondan “no con lamentos, sino con propuestas, ideas, ilusión y moral de victoria”.
José Luis Rodríguez Zapatero ha ejercido como gran aval político de Cotrina. El expresidente del Gobierno ha advertido de que la llamada prioridad nacional recogida en los acuerdos de PP y Vox en Extremadura y Aragón “no es compatible con la legalidad” y lanza “un mensaje anticonvivencia”, al entender que una democracia no puede discriminar a ciudadanos extranjeros en el acceso a derechos universales y sociales.
Pero su intervención ha tenido también una lectura interna: ha situado el congreso como el inicio de una etapa de “esperanza” y ha llegado a decir a Cotrina que el día que lo eligieron secretario general también lo eligieron “presidente de la Junta de Extremadura”.
Unidad: el mandato de Ibarra
Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha ocupado otro papel: el de coser el partido por dentro. El expresidente de la Junta ha intentado desactivar cualquier lectura provincial de las primarias y ha recordado que el PSOE gana o pierde como organización, no como suma de territorios.
“Que Álvaro sea de Salorino o de La Roca, qué más da”, ha señalado, antes de anunciar que en un congreso socialista debe ser indiferente que alguien sea de Cáceres o de Badajoz. “Y si alguno cree que eso es importante, se ha equivocado de partido: tendría que estar con Vox”, ha rematado.
Una nueva etapa
El Congreso Extraordinario ha reunido en Mérida a más de un millón de personas entre delegados e invitados, con 485 delegados con derecho a voto procedentes de las agrupaciones de Cáceres y Badajoz. La cita tenía un carácter orgánico, centrado en la elección de los nuevos órganos regionales del partido, pero su lectura política ha ido mucho más allá: cerrar la etapa abierta tras la abrupta dimisión de Miguel Ángel Gallardo, dejar atrás la gestora, integrar las distintas sensibilidades surgidas de las primarias y proyectar una imagen de partido recompuesto frente al nuevo Gobierno autonómico de PP y Vox.
Cotrina ha recibido así un partido todavía marcado por la derrota, pero decidió convertir el duelo interno en impulso político. Ha pedido a los suyos salir a la calle, escuchar, convencer y volver a estar siempre estuvo el PSOE: junto a quienes necesitan que la política resuelva, no que solo declare. En esa idea ha situado también a los jóvenes, al municipalismo ya una dirección que nace con el encargo de “complicarse la vida” desde los pueblos y ciudades.
Suscríbete para seguir leyendo