La reunión del consejo de Palma del jueves estuvo dominada por feroces enfrentamientos relacionados con el proceso del Gobierno español de regularizar el estatus de los inmigrantes indocumentados. En una intervención de la presidenta de la federación de asociaciones de vecinos, Maribel Alcázar, se denunció el trato que el ayuntamiento da a estos inmigrantes. Había “trato desigual” entre inmigrantes indocumentados y extranjeros del norte.
“No estaría de más observar la migración de personas del norte rico y cómo afecta a nuestra sociedad de acogida. No consideramos que esta población sean inmigrantes… Los del norte compran casas a precios exorbitantes y nos dejan sin acceso a la vivienda”.
“La regularización implica administración, aumento de las contribuciones a la Seguridad Social y sacar a una parte significativa de la fuerza laboral de la economía sumergida, evitando que alimenten mafias que explotan la necesidad extrema para su propio beneficio – y estas son, de hecho, actividades ilegales. Permitir que esta población acceda a la atención médica es también una manera de proteger la salud de la población en general y prevenir brotes epidémicos.”
Alcázar se refirió específicamente a la propuesta de Vox de promover la prioridad nacional: la exigencia de que los españoles sean los primeros en recibir ayuda y vivienda, mientras que los inmigrantes indocumentados no reciben asistencia sanitaria excepto en emergencias.
La oposición de izquierda en el ayuntamiento criticó duramente a la administración del Partido Popular porque las oficinas de atención al ciudadano se han visto saturadas por inmigrantes indocumentados que solicitan certificados de vulnerabilidad, en aquellos casos en los que son necesarios para la solicitud de regularización.
Francisco Ducrós, del PSOE, consideró “inaceptable lo que ha hecho el alcalde, que es dar instrucciones, ya sea él mismo o alguien del equipo de gobierno, de no reforzar el servicio”. Ducrós continuó diciendo de Vox que “el nazismo es su modelo a seguir”. Fue entonces cuando el líder de Vox, Fulgencio Coll, defendía la moción de prioridad nacional de su partido, que también pedía la deportación masiva de inmigrantes indocumentados.
La moción de Vox fue derrotada y Mercedes Celeste del Partido Popular afirmó: “Éste es un concepto propio de los partidos identitarios, y el PP es un partido humanista y liberal. Se trata de expulsar a los extranjeros, incluso a sus hijos que tienen la nacionalidad española. Nosotros nos oponemos, es inconstitucional y contraria a la defensa de las personas”.