¿Es pastel? ¡No, es un paracaídas! foto del día del 1 de mayo de 2026

(Crédito de la imagen: Fotografía ESA-SJM)

¿Es pastel? No, pero está horneado a la perfección.

¿Qué es?

Cuidadosamente envuelto en una bolsa con forma de donut se encuentra un paracaídas que mide casi 115 pies (35 metros) de ancho y pesa 163 libras (74 kilogramos), y debe hornearse en un horno para prepararse para Marte.

Pero no te preocupes, al paracaídas se le dio tiempo para que se enfriara y descansara después de hornearlo (lo decimos en serio).

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Este paracaídas, fabricado principalmente de nailon y tejidos de Kevlar, fue creado para el rover ExoMars Rosalind Franklin de la Agencia Espacial Europea, cuyo lanzamiento se espera que llegue al Planeta Rojo en 2028.

¿Se pregunta por qué es necesario hornear este paracaídas con destino a Marte? Bueno, es parte de un paso de misión crítica conocido como protección planetaria. En resumen, este paso garantiza que la misión no lleve accidentalmente ningún microorganismo a Marte.

¿Por qué es increíble?

Se espera que el rover ExoMars Rosalind Franklin pase más de dos años (al menos) explorando la superficie marciana mientras busca signos de vida.

La pregunta de si alguna vez existió vida en Marte es una pregunta que los científicos están ansiosos por responder. Y, con increíbles hallazgos del rover Curiosity de la NASA que detectó material orgánico en Marte y del rover Perseverance de la NASA que encontró posibles signos de biofirmas, parece que nos estamos acercando a esa respuesta.

Espacio

Pero si la vida que encontramos en Marte es vida que llevamos allí por error en un trozo de Kevlar, podría tener graves consecuencias más allá de la misión. Entonces, para enviar un rover a Marte de manera segura, es posible que tengamos que hornear el equipo como si fueran pasteles.

Para garantizar que ningún bicho microscópico se colara en el paracaídas antes del lanzamiento, el paracaídas envuelto se colocó en un horno especializado en una sala limpia y segura en el Laboratorio de Ciencias Físicas y Soporte Vital de la ESA en el centro técnico de la agencia en los Países Bajos.

Después de un proceso de precalentamiento de 50 horas en este horno especial, el paracaídas se horneó a 257 grados Fahrenheit (125 grados Celsius) durante 36 horas. Esto aseguró que todas las capas y esquinas de esta enorme pieza de equipo estuvieran perfectamente desinfectadas.

Y, al igual que un pastel perfectamente horneado, el equipo le dio un tiempo para que se enfriara después de hornearlo antes de envolverlo para que permaneciera limpio y listo para disfrutar.