El cerebro de un dinosaurio de 125 millones de años revela cómo evolucionó un depredador gigante

Los depredadores gigantes no aparecen de la noche a la mañana. Nuevos fósiles de Tailandia muestran cómo algunos de los más antiguos comenzaron a desarrollar las características del cráneo que los definían.

En un estudio publicado en PLOS One, los investigadores analizaron dos cráneos parciales del noreste de Tailandia y los identificaron como pertenecientes a Siamraptor suwati, un gran dinosaurio carnívoro que vivió hace unos 125 millones de años. Los fósiles conservan partes del cráneo que rara vez se fosilizan e incluyen características que nunca antes se habían descrito en esta especie.

Los hallazgos sitúan a Siamraptor entre los primeros miembros del linaje de carcharodontosaurios, un grupo de depredadores que más tarde se extendieron por gran parte del mundo.

Una mirada al interior de un cerebro de dinosaurio de Tailandia

Los dos fósiles provienen de la Formación Khok Kruat en Nakhon Ratchasima, un sitio que ya ha producido más de otros 20 especímenes de Siamraptor. Pero hasta ahora ninguno ha conservado esta parte del cráneo.

Cerebro de Siamraptor suwati.

(Crédito de la imagen: Hattori et al./CC-BY 4.0)

Los cerebros son uno de los pocos lugares donde la biología blanda deja un rastro en el hueso. Sostienen el cerebro y los conductos de los nervios, los vasos sanguíneos y partes del oído interno. Incluso cuando el cerebro ya no existe, la forma de la cavidad puede indicar cómo un animal se equilibraba, se movía y percibía el mundo que lo rodeaba.

Los dinosaurios de este grupo ocupaban la cima de sus ecosistemas mucho antes de que aparecieran depredadores como el Tyrannosaurus rex. Pero su historia temprana aún es irregular, lo que hace que fósiles como este sean especialmente útiles.

Para estudiar los fósiles, los investigadores los escanearon y compararon las estructuras con las de otros dinosaurios terópodos. Eso les permite confirmar la especie y seleccionar detalles que serían difíciles de ver solo desde la superficie.

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Nuevas funciones ayudan a identificar las especies

Algunos de esos detalles son los que vinculan los fósiles con Siamraptor en primer lugar. Los huesos muestran una cresta alta en la parte posterior del cráneo y características distintivas en el techo del cráneo que coinciden con lo que ya se sabe de otros restos.

Pero también hay algunas sorpresas. El equipo encontró una conexión en forma de cuña entre partes del techo del cráneo, junto con dos hoyos profundos a lo largo del borde de un hueso. Esas características no se han informado en otros dinosaurios relacionados, lo que brinda a los investigadores algo nuevo para comparar en todo el grupo.

La anatomía refuerza el lugar de Siamraptor cerca de la base del árbol genealógico de los carcarodontosaurios. Esa posición significa que esta especie se encuentra cerca del punto donde estos depredadores comenzaron a ramificarse y diversificarse.

Pistas sobre cómo evolucionaron los depredadores gigantes

El cráneo también da pistas sobre cómo pudo haberse comportado este dinosaurio. Su estructura sugiere que la cabeza se mantenía ligeramente inclinada hacia arriba, lo que podría haberle ayudado a seguir el movimiento o escanear su entorno.

Las comparaciones con otros terópodos muestran que algunas características observadas en depredadores posteriores más especializados ya estaban comenzando a aparecer en especies anteriores como Siamraptor, mientras que otras evolucionaron más tarde a medida que el grupo creció y se especializó.

Los carcarodontosaurios posteriores, incluidos gigantes como Giganotosaurus, se convertirían en algunos de los depredadores terrestres más grandes de todos los tiempos, con cráneos adaptados para una alimentación potente. Su anatomía refleja inserciones musculares más fuertes y cambios estructurales que permitieron mordidas más grandes.

Lo que estos fósiles tailandeses capturan es una etapa anterior de ese proceso. En lugar de rasgos completamente desarrollados, muestran cómo esos rasgos comenzaron a emerger, antes de que el grupo alcanzara sus formas más grandes y especializadas.

Debido a que los primeros fósiles de este linaje son pocos y espaciados, especialmente en Asia, cada nuevo espécimen añade detalles sobre cómo se desarrolló esa transición.

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