Los nuevos tiempos y la popularidad de los nombres de pila de Mallorca

El Instituto Nacional de Estadística (INE) de España ha publicado un estudio sobre los nombres cristianos más comunes durante los últimos cien años. En Mallorca y Baleares empezó a gestarse un cambio hace unos cincuenta años, propiciado por la inmigración procedente del continente.

Hasta los años 1970, los nombres más comunes para niños eran Antonio, Juan, Miguel, José o Jaime; para las niñas, María, Catalina, Margarita, Antonia y Francisca.

Durante la década de 1980, nuevos nombres comenzaron a popularizarse: David y Daniel para niños, y Cristina y Laura para niñas. En los años 90 llegaron Alejandro, Joan (el catalán de Juan) y Marc, mientras que para las niñas aparecieron Marta y Marina. Con el cambio de siglo, los nombres tradicionales habían perdido mucho terreno: Joan permaneció para los niños y María para las niñas.

En la década actual, ninguno de los nombres tradicionales se encuentra entre los más populares. Antonio, Juan, Miquel, José y Jaime han dejado paso a Marc, Pau, Hugo, Leo y Lucas. Las niñas ya no suelen llamarse María, Catalina, Margarita, Antònia o Francisca; ahora son Martina, Julia, Emma, ​​Sofía y Lucía.

Pau Riera, de la unidad de onomástica de la Universitat de las Illes Balears, afirma que este cambio de nombres se debe a la paulatina desaparición de la tradición de poner a los niños los nombres de sus abuelos, pero también señala que el boom inmigratorio procedente de la España peninsular supuso un cambio radical.

Riera explica que el nombre más común a lo largo de la historia de Mallorca es Juan o Joan, según la época, y Juana o Joana para mujer. Señala que, aunque ha habido tendencias cambiantes en la asignación de nombres a los niños, ciertos nombres tradicionales siguen prevaleciendo entre la población en su conjunto.

Las cifras del INE indican que el 30% de los hombres se llaman Antonio (la alternativa catalana es Antoni). Este ha sido uno de los nombres más comunes desde el siglo XIII y está vinculado a la llegada de los monjes de la Orden de San Antonio tras la conquista de 1229. Catalina también data del siglo XIII y es común debido a la veneración de Santa Catalina de Alejandría (Santa Catalina).

Otras dinámicas incluyen los nombres de personajes famosos y la adopción de nombres no españoles, este último atribuible al menos en parte a un tipo diferente de inmigración: de otros países. Hay, por ejemplo, 3.600 Kevins.