ELECCIONES ANDALUZAS | El PSOE apela a lo que fue en Andalucía para no hundirse en la depresión: “Nos jugamos la vida”

Quedan dos días de campaña electoral. El domingo se abren las urnas en Andalucía. El PSOE se asoma a un abismo electoral que los tiene con el alma en vilo. Hay frustración e impotencia. Hay miedo y hay tristeza. Pero también hay coraje. “Es posible”, insisten machaconamente. Pico y pala.

Los dirigentes socialistas más veteranos se tragan todos esos sentimientos para dejar claro que se puede, que “hay voto oculto”, que no está todo perdido, que van a llegar a 30 diputados (fue el suelo histórico con el que se hundió en 2022), que “hasta el rabo, todo es toro”. El manual de primero de política obliga a no rendirse pero la preocupación de que recorre el PSOE andaluz como un escalofrío existe. Los gestos y las caras hablan más allá de las palabras.

Mitin de Susana Díaz en el Tardón, en Sevilla. / El Correo

La campaña de María Jesús Montero no ha remontado, no ha emocionado y no ha movilizado a los suyos como esperaban. Eso también lo admite. “Es que mientras que nosotros estamos desmintiendo que la candidata no dijo lo que dicen que dijo en el debate, mientras que estamos dando explicaciones sobre carteles que son fuego enemigo y con los que quieren desmovilizar, Moreno está cantando una canción en un videoclip”, admite uno de los miembros del equipo de Montero. Se refiere al debate de Canal Sur ya la alusión al accidente de los guardias civiles ya unos misteriosos carteles que tratan de desmovilizar el voto de los militantes señalando que hay guerras internas en las provincias. “Una campaña lamentable, llamando a la división, a la desunión”, que Susana Díaz achaca al contrario. “No estarán tan tranquilos cuando en lugar de pedir el voto, buscan la división del adversario”.

Los socialistas no logran remontar la campaña

En el PSOE no han dado con la tecla ni ha conseguido marcar el guion en ningún momento. Solo tienen una carta, los fallos en los cribados del cáncer de mama y el deterioro de la sanidad pública. El PP combate en la recta final de la campaña con todas sus armas. La mayoría absoluta de Juanma Moreno está en el aire: será a cara o cruz. Dependerá de los restos. De la movilización. La campaña andaluza ha sido plana pero en los últimos días ha entrado en un momento de efervescencia.

Imagen del mitin del PSOE este miércoles en Sevilla.

Imagen del mitin del PSOE este miércoles en Sevilla. / El Correo

Este es el estado de ánimo general. El zoom general muestra eso. En una plaza del barrio del Tardón, en Sevilla, son las ocho y media de la tarde de un miércoles. Suenan los goles del Sevilla Fúbtol Club de fondo, que se está jugando el descenso en el final de la temporada. Spoiler: a la mitad del mitin están salvados. “Nadie no daba un duro porque el Betis estaba en la Champions y el Sevilla FC hace dos días estaba desahuciado y ahora puede acabar en la Conferencia”, proclama Susana Díaz. Estamos en Triana, cuna de la mujer que lideró el PSOE andaluz.

La expresidenta de la Junta acude a una mitin con amigos y vecinos junto al portavoz socialista en el Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Muñoz, y el secretario general del PSOE sevillano, Javier Fernández, presidente de la Diputación y alcalde por mayoría absoluta de La Rinconada. El poder de los socialistas sevillanos se concentra en la plazoleta de esta barriada popular donde después se van a quedar los militantes a tomarse lo más típico que hay ahora mismo en esta ciudad, unos caracoles. Pelean contra la abstención en los barrios obreros. “No está todo hecho. Es mentira. Hay que ir a votar”, insisten todos los intervinientes en el mitin. “Ahora nos hemos enterado que quiere ser cantante el muchacho. Pues a partir del domingo que grabe los discos que quiera y que Montero se encargue de lo importante”, dice Verónica Pérez, una de las protagonistas de aquel 1 de octubre que derrocó a Pedro Sánchez. Habla, claro, de Juanma Moreno.

Susana Díaz, junto con Antoniio Muñoz y Javier Fernández por las calles de El Tardón, en Sevilla.

Susana Díaz, junto con Antoniio Muñoz y Javier Fernández por las calles de El Tardón, en Sevilla. / El Correo

Un PSOE irreconocible ocho años después de perder la Junta

Del PSOE andaluz que ganó elecciones en Andalucía sin despeinarse no queda ni su sombra. Los testigos que conocieron a ese partido hegemónico no atinan a explicar cómo se han podido cambiar los papeles radicalmente en la historia. Ni sombra queda tampoco del PP que los andaluces miraban con recelo, que se identificaba con el señorito andaluz, con la derecha casposa y altanera. Ahora es el PP el partido que más se identifica con Andalucía, el que las encuestas dicen que es el que mejor defiende los intereses de Andalucía.

El PSOE lleva aletargado desde 2018 que perdió la Junta de Andalucía aunque Susana Díaz ganó las elecciones. Aquella noche el PSOE tenía 33 diputados y el PP de Juanma Moreno, 26, el peor resultado en unas autonómicas, pero Cs y Vox dieron el regreso a Andalucía. Fue la ruina máxima. El próximo domingo el PSOE daría lo que fuera por repetir esos 33. Ocho años después los socialistas siguen de duelo con todas las fases ya atravesadas (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) pero sin haber encontrado el revulsivo necesario para volver a ser el partido que seducía a los andaluces porque se anticipaba a las crisis y los cambios.

En los años de oro del PSOE andaluz, si detectaban agotación electoral, por encadenar demasiados años de gobierno, se inventaban la Segunda Modernización de Andalucía. Olisqueaban que la sanidad pública era lo que más orgullo hacía sentir a los andaluces, se ponían al frente de las intervenciones quirúrgicas más relevantes: del diagnóstico genético preimplantatorio al trasplante de piel humana con células madres. Si detectaban que Manuel Chaves, 19 años presidente de la Junta, daba malos datos en las encuestas, se subían a la ola de las reformas de los Estatutos de Autonomía, despertando el espíritu andalucista, el orgullo andaluz y el “Andalucía, ni más ni menos que nadie”. Un manual político de éxito del que en muchos puntos, Juanma Moreno es un alumno aventajado.

“Nos jugamos la vida”, avisa Javier Fernández, posiblemente el hombre ahora mismo más poderoso del PSOE andaluz por detrás de Montero, “el 18 de mayo no existe”. “Moreno Bonilla esconde los logos del PP pero es el candidato de Aznar, de la derecha, de Rajoy”.

En Granada, junto a Montero está Pedro Sánchez y se celebra la mitin estrella de la jornada. “A la gente que algún día cogió la papeleta del PSOE, que la vuelva a depositar, si nos votaste antes, vuélvenos a votar que no te vamos a fallar”. El presidente del Gobierno mira más allá de 2027 y pide proteger al Gobierno. Alerta también de la fuga de papeletas. El PSOE teme que haya trasvase de la izquierda a Por Andalucía y Adelante Andalucía. “Que nadie se equivoque de papeleta. Solo una vale”.

“Somos el PSOE de siempre, orgullo y fuerza”

“Lo primero es creérnoslo, saber lo que somos”, proclama Susana Díaz desde Triana. “Somos los de siempre. Somos el PSOE de Andalucía. No hay nada en Andalucía que no se pueda entender sin un gobierno socialista”, insiste. “Tenemos que pensar ¿habremos fallado? ¿Estaremos a la altura de lo que quieren los andaluces? Y decirles: Si durante ocho años no hemos estado, ahora estamos aquí, de pie. Somos el PSOE de siempre. ¿Quién nos va a achantar a nosotros?”, insiste. El PSOE sigue de terapia. Autoconvenciéndose de que puede volver a ser lo que fue. Lo que no sabe es cómo.