Mallorca no puede elegir a los turistas

A pesar de que una media anual estimada de 150.000 ciclistas con grandes gastos llegan a Mallorca en los “meses intermedios” de temporada baja, lo que permite a un gran número de hoteles, que han realizado importantes inversiones para atender al cicloturismo, abrir temprano y extender la temporada, se les ha acusado de obstruir las carreteras.

Y hablando de “obstrucción de carreteras”, ha habido quejas de congestión del tráfico en zonas como Sóller y Valldemossa. Hace unos sábados por la tarde llegué hasta Puerto Soller sin ningún problema de tráfico y además, en esta época del año la culpa no es de los turistas en coches de alquiler.

Luego, en los últimos días han saltado las alarmas sobre la cantidad de arena que la gente se lleva en los pies al salir de las playas. Y existe preocupación por el estrés en la Sierra de Tramuntana. No se puede ganar, pero el Mallorca podría perder.

Independientemente del resultado de esta temporada, ciertamente no es habitual debido a la geopolítica y las guerras. Pero mientras tanto, Mallorca necesita cuidar su narrativa y retórica. Por un lado, se permite que el aeropuerto se amplíe para atender a aún más vuelos y pasajeros, mientras que, por otro, se restringen y prohíben nuevos alojamientos. Mallorca no puede permitirse el lujo de ser demasiado complaciente.