El concepto STELLA imagina los billetes del futuro en un formato compacto similar a una tarjeta bancaria. Crédito: Bundesdruckerei
Durante años, la gente ha escuchado la misma predicción: el efectivo está a punto de desaparecer.
Sin embargo, a pesar del aumento de los pagos sin contacto, las billeteras móviles y las aplicaciones bancarias, millones de europeos todavía llevan billetes y monedas todos los días. En países como Alemania, el efectivo sigue siendo una parte normal de la vida cotidiana, ya sea para pagar un café, comprar en un mercado local o pagar la cuenta de un restaurante.
Quizás por eso Alemania ya está pensando en cómo será el dinero físico en el futuro.
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Un concepto desarrollado por la Bundesdruckerei, la imprenta federal alemana responsable de producir documentos altamente seguros, está atrayendo la atención por una razón. No se parece en nada a los billetes que la gente usa hoy en día.
Llamada STELLA, la nota conceptual tiene aproximadamente el tamaño de una tarjeta bancaria e incluye una gama de características de seguridad avanzadas. No está previsto que entre en circulación y actualmente no hay planes para sustituir los billetes en euros por este diseño. Aun así, ofrece una visión interesante de cómo podría evolucionar el efectivo en un mundo donde los pagos digitales siguen creciendo.
Por qué Alemania está experimentando con un tipo diferente de billete
Eche un vistazo al interior de la mayoría de las billeteras actuales y notará algo que habría parecido inusual hace veinte años.
Mucha gente lleva más tarjetas que dinero en efectivo: las tarjetas de fidelidad, las tarjetas bancarias, los permisos de conducir y las tarjetas sanitarias suelen ocupar la mayor parte del espacio disponible, mientras que los billetes se doblan en el espacio que queda.
El concepto STELLA parece partir de esa realidad.
En lugar de pedir a las personas que lleven billetes voluminosos, la idea explora si el efectivo podría caber de manera más natural en las billeteras modernas al adoptar un formato más cercano al de una tarjeta de pago.
A primera vista, parece más algo que sacarías de un tarjetero que de una billetera tradicional. Su tamaño compacto es una de sus características más llamativas.
El concepto es parte de un esfuerzo más amplio para explorar cómo el dinero físico podría seguir siendo práctico y relevante en el futuro, incluso cuando los hábitos de pago sigan cambiando.
Eso no significa que los billetes de euro existentes estén desapareciendo, ni mucho menos. El proyecto simplemente explora posibilidades en lugar de anunciar un reemplazo.
Las características de seguridad ocultas dentro del concepto.
La seguridad siempre ha sido uno de los mayores desafíos cuando se trata de billetes. Cuanto más sofisticados se vuelven los falsificadores, más sofisticadas deben ser las características de seguridad.
Ese desafío se refleja en el diseño STELLA.
Según información difundida por Bundesdruckerei, el concepto incorpora varias tecnologías destinadas a dificultar la falsificación.
Algunos elementos de seguridad sólo serían visibles bajo luz infrarroja. Otras características dependen de efectos ópticos y técnicas de impresión especializadas diseñadas para ser difíciles de replicar.
El concepto también explora la posibilidad de integrar un chip ultradelgado.
Otro detalle ha llamado la atención por un motivo diferente.
Pequeñas muescas a lo largo del borde del billete ayudarían a las personas ciegas y con discapacidad visual a identificarlo más fácilmente al tacto. La función se hace eco de las soluciones de accesibilidad que ya se utilizan en monedas y billetes modernos en todo el mundo.
El objetivo no es sólo hacer que la nota sea segura sino también más fácil de usar para todos.
¿Se harán realidad algún día los billetes del tamaño de una tarjeta?
Esa sigue siendo una pregunta muy abierta.
Por el momento, STELLA es más un concepto que una moneda futura.
No existe fecha de lanzamiento. El Banco Central Europeo no ha tomado ninguna decisión. No se han anunciado planes para reemplazar los billetes de euro que se utilizan actualmente en toda la eurozona.
También hay preguntas prácticas que necesitarían respuestas.
¿Cómo se producirían esos billetes a gran escala? ¿Qué tan duraderos serían? ¿La gente realmente los preferiría al efectivo tradicional? ¿Y cómo funcionarían en los países que comparten el euro?
Por ahora, esas preguntas siguen siendo hipotéticas.
Lo que hace que el proyecto sea interesante no es que indique un cambio inminente, sino que muestra cómo los gobiernos y los expertos en seguridad están pensando sobre el futuro del dinero físico.
El debate sobre los pagos suele centrarse en la tecnología digital. Sin embargo, proyectos como STELLA sugieren que el efectivo sigue siendo una gran parte de la conversación.
En el futuro previsible, los billetes de euro en las carteras de la gente no irán a ninguna parte. Pero si finalmente llega una generación futura de billetes, puede ser muy diferente del efectivo que los europeos han conocido durante décadas.