El Papa llama a España a ser un país “acogedor con todos” y carga contra el “culto a la imagen” y los “feminicidios”

El Papa León XIV ha cargado este martes contra la “idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores” y también contra el “culto a la propia imagen”, los cuales, según él, no son más que “anestésicos” para “adormecer” la conciencia de la gente y “adaptarla a una cierta idea de sociedad”. Además, en su homilía, el Pontífice ha llamado a España a ser un “espacio acogedor” con “todos”. Su intervención ha sido mitad en castellano, mitad en catalán, algo que le agradeció el arzobispo de Barcelona, ​​Juan José Omella, quien, junto a él, ha pedido que la capital catalana “vuelva a ser ciudad de Dios”.

En la vigilia de oración que ha tenido lugar en el Estadi Lluís Companys, en Montjuïc, donde León XIV se ha dado un baño de masas —unas 40.000 personas lo han recibido, aplaudido y ovacionado; algunas le han pedido que bendijera a sus bebés—, el Papa ha dialogado con tres jóvenes que le han expresado sus inquietudes y ante los que ha defendido la necesidad de “tomar conciencia” sobre los problemas de salud mental —ha reclamado también un sistema sanitario que incluye entre sus “prioridades” este “malestar invisible”— y también sobre la “violencia contra las mujeres” y, en concreto, los “feminicidios”. Los periodistas Xavier Pérez Esquerdo y Mercè Raga han presentado, en catalán, el acto. “¡Esta es la juventud del Papa!”, gritaban los asistentes.

Conciertos y confesionarios

El Papa —que antes de entrar al Estadi ha bendecido una a una 37 ambulancias de Sor Lucía Caram que irán a Ucrania— ha intervenido cerca de las 20.30 horas, más de dos horas después de que arrancase, con música y conciertos, la vigilia de oración en Montjuïc en medio de un enorme dispositivo policial. Como decía San Agustín, quien canta rezando reza dos veces y por el escenario del estadio han desfilado hoy diferentes artistas, como Gòspel Sense Fronteres, Conchita, Beret o Alfred García, entre otros. También ha habido una actuación de castellers. En el recinto, que León XIV ha recorrido dos veces en papamóvil —al llegar y antes de irse—, había hasta 60 puntos de confesión para los fieles. “¡Viva el Papa!”, clamaban.

La visita de León XIV a España —llegó el día 6 a Madrid y el 11 irá a Canarias—, país estrechamente vinculado con Latinoamérica, se produce en un momento de gran polarización política, en el que los discursos contra la inmigración cobran cada vez más fuerza y ​​contra los que León XIV se ha posicionado claramente. No es casual que el Vaticano, 16 años después —la última vez que un Papa puso pie en España fue Benedicto XIV en 2011 y en Madrid; un año antes había venido a Barcelona—, haya elegido a España para hacer esta visita. Y en concreto no es casual que el viaje aquí en Canarias, epicentro de la crisis migratoria del país. España, ha pedido el Papa hoy desde Barcelona, ​​debe ser un “espacio acogedor”.

Una guía hacia el “bien común”

Lo ha dicho, concretamente, en su homilía. “Caminemos juntos en la fe que armoniza la diversidad de nuestras ideas y sensibilidades, para buscar la verdad que nos guía hacia el bien común, para que este país sea un espacio acogedor para todos, donde cada uno es respetado en su dignidad de personas y amado por lo que es”. Este martes en el Estadi Olímpic, este Papa —que en varias ocasiones ha deplorado las deportaciones masivas de inmigrantes de EEUU y ha pasado a convertirse en una suerte de antagonista moral de Donald Trump y que en su última encíclica advertía de los peligros de la inteligencia artificial— ha vuelto a demostrar que no es ajeno a la realidad que le rodea.

Una de los jóvenes que han conversado con él, Carmina, ha contado que sufrió depresión e intentó suicidarse. “Es importante tomar conciencia de cómo la salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas. Es una señal de que hay algo profundamente erróneo en una cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones que comprometen equilibrios fundamentales”, le ha respondido León XIV, quien ha señalado que hay “modelos culturales” que quieren a las personas “siempre vencedoras y perfectas”.

Otra joven, Desirée, le ha explicado que, de pequeña, su padre intentó matar a su madre y como consecuencia él ingresó en la cárcel y ella acabó en el mundo de las drogas. Se crió en casas de acogida. “Tantas crónicas policiales, todavía hoy, reflejan un clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios. Esta realidad dramática estamos llamados a abordarla todos”, ha subrayado.

“La idolatría del beneficio”

Además, interpelado por un tercer joven sobre la necesidad de “mantener la mirada alzada” —’Alza la mirada’ es el lema de este viaje del Papa a España— en una sociedad que empuja constantemente a mirar al suelo oa uno mismo, León XIV ha criticado la “idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores, así como el culto a la propia imagen” y por eso ha llamado a “cultivar la inquietud”. “Cuando las personas aprenden a detenerse, a dar valor a las cosas importantes, a apreciar el tiempo de modo nuevo y se dejan iluminar por el Evangelio, desarrolla también un pensamiento crítico”, ha reivindicado el Papa.

El acto lo ha cerrado una actuación de la Escolania de Montserrat y de Sergio Dalma. La vigilia de oración en el Estadi es el acto con el que el León XIV ha cerrado su primera jornada en Barcelona. Su visita a Barcelona coincidirá con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, que se conmemora este miércoles 10 de junio, día en que además León XIV bendecirá e inaugurará la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia.

Suscríbete para seguir leyendo