Santos Cerdán narra su paso por la cárcel: “La primera noche en la celda es una bofetada”Santos Cerdán narra su paso por la cárcel: “La primera noche en la celda es una bofetada”

Santos Cerdán cuenta que ha escuchado muchas historias de la cárcel, que ha visto muchas películas, pero que estar allí no es lo mismo, que cuando uno ingresa en prisión no es un “espectador”, sino parte de la misma historia. El exsecretario de Organización del PSOE estuvo 142 en Soto del Real, desde el 30 de junio de 2025 al 19 de noviembre de aquel mismo año, y ahora aquella experiencia forma parte del libro La Caída: poder, relato y destrucción en la era del juicio político que saldrá este martes a la venta. “La primera noche en la celda no es una experiencia. Es una bofetada”, comienza.

Con frases cortas que tratan de transmitir la carga emocional de lo vivido, Cerdán recuerda el 30 de junio de 2025, fecha de la que mañana se cumplirá un año, cuando fue a declarar al Tribunal Supremo por un supuesto caso de amaño de contratos en el Ministerio de Transportes. “Entré con la sensación de quien cree que puede intervenir en lo que está ocurriendo”, asegura en el libro, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO. Sin embargo, cuando salió fue en dirección a la cárcel de Soto del Real: “Aquel día entendí que había cruzado un umbral”.

“La primera noche en la celda no es una experiencia. Es una bofetada. Ahí entiendes, sin que nadie tenga que explicártelo, que tu vida ha cambiado”, admite el exdirigente socialista sobre su llegada a la prisión. “Cuando la puerta se cierra y te quedan solo, el ruido metálico no es solo un sonido: es una frontera”, continúa sobre su experiencia antes de lanzarse a algunas frases grandilocuentes sobre el encierro, el tiempo, la rutina…

En pocas páginas, Cerdán va recorriendo esos primeros momentos privados de libertad. El recibimiento “bueno” que tuvo por parte de los presos del módulo 13, cómo el encargado del mismo le enseñó todo, la primera llamada a su mujer -“nada barato sale a 2,20 euros cada llamada”, apunta-, la primera noche sin dormir o el día que ya tuvo televisión y se compró un ventilador en el economato, o la soledad de su celda, ya que asegura que nunca tuvo compañero alguno. “Al principio cuentas los días, luego cuentas las horas. Y después… deja de contar. Porque el tiempo deja de tener sentido”.

Vis a vis y fotografías

El exsecretario general del PSOE también recuerda como en la cárcel le visitó su mujer, su hermana y su cuñado. Primero, con un cristal de por medio, después en un vis a vis. “Me dan ánimos y me dicen que saldremos de esta, que no me derrumbe. Me trasladan que la familia y los amigos de toda la vida se están portando muy bien, nos muestran su apoyo y no dejan de trasladar muestras de cariño”. Es aquí cuando asegura que en prisión solo fueron ellos y sus abogados a verle. Nadie más.

Más adelante, explica que durante los primeros días un preso le cuenta que estaban ofreciendo hasta 50.000 euros por una foto suya en prisión y que fue a los días cuando se publicaron unas instantáneas en OkDiario. “Aquí no se puede tener móviles, pero parece ser que alguno consigue introducirlos, no sé cómo lo hacen porque en las visitas familiares, por lo que decían, es imposible”, sostiene. Luego, cuenta que “no tardaron en pilar a los dos presos que hicieron fotos a través de las cámaras del módulo” y que se los llevaron a las celdas de aislamiento.

La salida

“Fueron pasando los días, las semanas y los meses, unos días con mejor ánimo otros peor, la rutina impone y vas conociendo nuevos presos que entran, te despides de otros que los trasladan o consiguen la libertad. Así hasta el 19 de noviembre”, narra Cerdán. Fue ese día cuando se enteró de su puesta en libertad por la televisión. “Una vez más todo en mi causa nos enterábamos por la prensa”, lamenta. Primero llamó a su mujer y luego tuvo que recoger su celda. “Se despidió de mí un funcionario, me trasladó que le había sorprendido mi actitud todo ese tiempo para bien, que me veían buena persona y me deseaba suerte”, recuerda.

Fue con esas palabras con las que abandonó Soto del Real. “Mi salida fue retransmitida en directo en compañía de mi abogado. Salí entre una nube de periodistas que no me dejaban ni caminar. En ese momento entendí algo, la puerta de la celda se había abierto, pero la historia no había terminado. Uno entra siendo alguien y sale siendo otra persona”, sentencia.

Suscríbete para seguir leyendo