Sólo el 5% cumplido: el fracaso del gobierno en la protección contra inundaciones de Vega Baja por valor de 330 millones de euros – The Leader

Se ha gastado menos del cinco por ciento de los 330 millones de euros prometidos para la protección contra inundaciones en la Vega Baja, a pesar de que el actual programa de seis años se acerca a su fin.

Se ha gastado menos del cinco por ciento de los 330 millones de euros prometidos para la protección contra inundaciones en la Vega Baja, a pesar de que el actual programa de seis años se acerca a su fin.

Los proyectos se enmarcan en el Plan de Gestión del Riesgo de Inundaciones de la Cuenca Hidrográfica del Segura 2022-2027, elaborado por la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica de España.

Sin embargo, las obras terminadas y los proyectos actualmente en construcción ascienden a poco más de 16 millones de euros. La mayoría de los proyectos más importantes permanecen en la etapa de planificación, consulta pública o evaluación ambiental.

El lento progreso está causando preocupación ya que en septiembre de 2026 se cumplirán siete años desde que la devastadora tormenta DANA inundó gran parte de la Vega Baja.

Tras ese desastre, la CHS llevó a cabo reparaciones de emergencia en riberas de ríos, canales de riego y defensas contra inundaciones dañadas. Entre ellas se encuentran las obras del azud de Benferri, el barranco del Derramador cerca de Jacarilla y tramos del Segura en Almoradí donde se derrumbaron terraplenes.

Sin embargo, los proyectos más importantes destinados a prevenir desastres similares aún no han comenzado.

La CHS encargó a la Universidad Politécnica de Valencia estudiar cómo se podrían reducir futuras inundaciones. Sus recomendaciones incluían restaurar los canales naturales de los ríos, aumentar la capacidad de drenaje, crear corredores verdes y zonas de inundación controladas, ampliar los embalses y mejorar los bosques y las tierras río arriba.

A pesar de años de estudios técnicos, la CHS ya está preparando su próximo programa de gestión de inundaciones para 2028-2033, mientras que gran parte del plan actual sigue sin ejecutarse.

Los grandes planes siguen en el papel

Una de las mayores propuestas es la presa de Tabala, que cuenta con un presupuesto actualizado de 71,8 millones de euros. En enero de 2026 se abrió una consulta pública, pero la construcción no ha comenzado. La CHS espera licitar la obra en 2027 si recibe la aprobación ambiental.

También se considera imprescindible el proyecto del barranco de Abanilla. El agua del barranco provocó graves daños en el polígono industrial de Puente Alto de Orihuela durante el temporal de 2019.

Se han destinado unos 50 millones de euros para defensas contra inundaciones, restauración medioambiental y conexión con el Segura. Sin embargo, el último informe de seguimiento oficial indica que el plan no se ha iniciado.

Los avances también se han visto retrasados ​​por desacuerdos con terratenientes, agricultores y comunidades de regantes. Muchos corredores de inundaciones propuestos requerirían que tierras agrícolas productivas se convirtieran en áreas donde se pudiera almacenar agua temporalmente durante tormentas severas.

El corredor Campaneta-Formentera-Hondico conectaría el humedal del Hóndico de Amorós con la ría del Segura en Guardamar. Ayudaría a gestionar las inundaciones tanto del río como del barranco de Abanilla, pero los grupos agrícolas locales siguen preocupados por la pérdida de tierras agrícolas.

También se encuentran en fase de diseño preliminar los planes para aumentar la capacidad de drenaje del embalse de Santomera. No se ha adjudicado ningún contrato de construcción.

Guardamar aporta los principales avances

La obra más visible se está llevando a cabo en Guardamar, pero la realiza la Generalitat Valenciana y no la CHS.

La administración regional invierte más de 16 millones de euros en el dragado de la ría del Segura y en la finalización de la primera fase del corredor verde de Azarbe del Señor.

Se han retirado de la desembocadura del río aproximadamente 80.000 toneladas de barro y sedimentos. Los grupos y consejos de regantes dijeron que el material había restringido el flujo del río durante décadas.

Las organizaciones ecologistas han puesto en duda los beneficios del dragado y sostienen que elevar la N-332 al lado del río podría ofrecer una mayor protección contra las inundaciones con menos daño medioambiental.

El proyecto Azarbe del Señor tiene como objetivo mejorar el drenaje entre San Fulgencio y Guardamar. Incluye dos terraplenes y cambios en el tramo final del canal de riego para que pueda recoger y transportar más aguas pluviales.

También se están preparando proyectos más pequeños en torno a Pilar de la Horadada y San Pedro del Pinatar. Estos incluyen cuatro barreras de control de inundaciones y un área temporal de almacenamiento de agua en Lo Romero.

Por ahora, sin embargo, las defensas contra inundaciones más importantes de la Vega Baja siguen siendo planes en lugar de infraestructura completa, lo que deja a los residentes esperando protección siete años después del peor desastre de inundaciones moderno de la región.