Poco a poco, sin que tampoco trascienda excesivamente en el día a día de la política española, Santiago Abascal sigue centrando buena parte de sus esfuerzos en consolidarse como un referente europeo de primer nivel en el cada vez más pujante espacio, a ambos lados del Atlántico, de la extrema derecha internacional. Una actividad ‘diplomática’ en el terreno político que ejerce como presidente de Vox, un partido que en menos de una década ha pasado de ser extraparlamentario a consolidarse como la tercera fuerza política de la cuarta economía de la Unión Europea (UE), formando parte del Gobierno junto al Partido Popular (PP) de cuatro comunidades autónomas: Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Pero también como presidente de Patriotas, el grupo europeo impulsado por el ex primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, y por la francesa Marine le Pen, quien la próxima primavera volverá a intentar el asalto al palacio del Eliseo en las elecciones presidenciales francesas.
Junto a ello, es imprescindible el trabajo soterrado de la Fundación Disenso, cada vez más importante e influyente, como evidencia la quinta edición del Foro Madrid, celebrada esta semana en Santiago de Chile, y con el flamante presidente del país, José Antonio Kast, como participante estelar en el evento, con permiso del presidente de Argentina, Javier Milei. Ambos lanzaron mensajes de expansión de la internacional de la extrema derecha sin poner límite a su ambición ideológica y territorial. Kast habló incluso de conquistar el poder “algún día” en “La Habana y Managua”, poniendo en el punto de mira a la Cuba que vive con la incertidumbre de una posible intervención de Estados Unidos como la vivida este año en Venezuela y la Nicaragua gobernada cada vez de manera menos democrática por Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo, dos históricos del sandinismo discutidos ahora incluso por antiguos compañeros de viaje, algunos exiliados en España, como el escritor Sergio Ramírez, elegido este mismo año miembro de la Real Academia de la Lengua Española (RAE).
Solo el debate monográfico en el Congreso de los Diputados sobre Ceuta, con la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, impidió a Abascal acudir a Santiago de Chile, donde sí estuvo el secretario general de Vox y líder del partido en Cataluña, Ignacio Garriga, y el eurodiputado y director de Disenso, Jorge Martín Frías.
Mensaje sobre Ceuta
Aunque en ese quinto Foro Madrid también se habló, como no podía ser de otra manera, de la crisis en la ciudad autónoma española. Lo hizo, por ejemplo, Kevin Roberts, presidente de la Fundación Heritage, uno de los grupos conservadores más importantes del mundo. “Todos debemos, incluyendo los Estados Unidos, posicionarnos junto a los españoles a esta hora. Y debemos llamar este problema por lo que es: una invasión por parte de Marruecos, que está usando a personas como peones para sus propios objetivos”, señaló, en un posicionamiento no precisamente idéntico al manifestado por Donald Trump en los primeros días de la crisis en Ceuta, cuando atribuyó lo ocurrido exclusivamente a una cuestión migratoria cuyo origen, según el presidente americano, cabría situar exclusivamente en las políticas abiertas hacia la inmigración, como la regularización llevada a cabo este año por el Gobierno Sánchez.
El Foro Madrid se celebra en el inicio de un curso, el 2026-2027, plagado de citas electorales tanto en Latinoamérica como en Europa, y todas con posibilidades de crecimiento para el espacio en el que se integra Vox. Desde las presidenciales el próximo octubre en Brasil, donde Luiz Inácio Lula da Silva intentará revalidar su presidencia otra vez frente a un Bolsonaro, Jair, en esta ocasión el hijo de su anterior rival, a las citadas presidenciales en Francia, que podrían ser históricas de llegar Le Pen al poder.
El Foro Madrid se fundó hace seis años con Kast y Milei entre sus firmantes, entonces fuera del poder, como también lo estaba otra ilustre firmante, Giorgia Meloni, quien precisamente esta semana y contra todo pronóstico ha superado el récord de longevidad de un gobierno en Italia desde la Segunda Guerra Mundial. Otra dirigente que lo impulsó entonces fue la disidente venezolana María Corina Machado, hoy Premio Nobel de la Paz. Con todos ellos ha mantenido y cuidado el contacto con Abascal, una gestión de la que el político de Amurrio (Álava) se siente particularmente orgulloso. No es imposible que en la sexta edición del Foro Madrid él también esté en el poder, en un gobierno de coalición en España presidido por Alberto Núñez Feijóo, algo difícilmente previsible cuando la iniciativa se puso en marcha en el año 2020.
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