La suspensión del programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí en las escuelas andaluzas ya ha provocado las primeras reacciones contrarias en Andalucía. Las comunidades islámicas son las principales voces críticas contra uno de los acuerdos educativos alcanzados entre PP y Vox para esta nueva legislatura y consideran que la decisión supone un intento de “demonizar la cultura marroquí” y un “atraso en todos los niveles”.
El Gobierno andaluz decidió hace menos de dos meses que, a partir de septiembre de 2027, los centros educativos dejaran de impartir este programa promovido por el Ministerio de Educación y la Embajada de Marruecos. Este curso, según explicó a El Correo de Andalucía la consejera de Educación, Carmen Castillo, participante en él 1.800 alumnos como actividad extraescolar.
Para Lahsen El Himer Edalus, presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Andalucía (UCIDAN), el debate trasciende el programa educativo que ya tiene fecha de caducidad en la comunidad. “Una cosa es un programa bilateral concreto y otra distinta es el lugar que puede ocupar la lengua árabe dentro del sistema educativo español”, apunta Lahsen. El árabe, que se considera una lengua internacional, tiene una importante presencia académica, cultural y social en todo el territorio. Actualmente, se enseña en universidades españolas y europeas y también en las Escuelas Oficiales de Idiomas, donde, a partir de los 14 años puede estudiarse, evaluarse y acreditarse oficialmente conforme a los niveles del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.
En Andalucía, el programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí se ofrece mediante actividades extraescolares y actualmente tiene a 1.800 alumnos matriculados.
Ante este escenario, el representante de las comunidades islámicas plantea otra pregunta de fondo: “¿Por qué no desarrollar también la posibilidad de incorporar el árabe a la oferta de Primera o Segunda Lengua Extranjera en colegios e institutos cuando existe una demanda suficiente por parte de las familias, al igual que ocurre con lenguas como el alemán, el italiano o el portugués?”. Este representante insiste en que lejos de “imponer” su enseñanza o exigir que esté presente en todos los centros, invita a estudiar la opción de ofrecerla como lengua extranjera optativa allí donde exista una demanda real y las condiciones educativas lo permitan.
“En Andalucía este debate tiene un significado especial por su relación histórica y cultural con la lengua árabe y por la diversidad lingüística de su sociedad actual”, puntualiza. Desde su criterio, la supresión del programa educativo debe plantear una oportunidad para “abrir un debate más amplio sobre la incorporación del árabe”, cuando exista suficiente demanda, dentro de la oferta ordinaria de lenguas extranjeras del sistema educativo andaluz.
Críticas ante la retirada del programa
La decisión no ha sentado bien entre las comunidades islámicas en Andalucía. “Detrás de esta medida hay mucho más. Es el camino para erradicar el islam en España, un camino muy negativo”, argumenta Yihad Sarasúa, presidente de la Comunidad Islámica Mezquita Ishbilia (Sevilla), sobre uno de los compromisos educativos incluidos en el pacto de investidura. “Siempre es negativo prohibir la cultura”, añade Sarasúa, que insiste en que este acuerdo supone, a su juicio, “un mal principio” porque “la educación no debe prohibirse y mucho menos si es optativa”.
Para entender el alcance de la medida, el programa cuenta con distintas modalidades, aunque en Andalucía únicamente se desarrolla la de actividades extraescolares. Es decir, no forma parte del currículo oficial ni de las asignaturas que se imparten dentro del horario lectivo. Según la consejera de Educación participante este curso 1.800 alumnos. Además, el titular de Educación defendió que “no es un programa con un seguimiento especial” al representar apenas un 0,1% del alumno andaluz.
Hay una proliferación de personas de ascendencia marroquí en España y Vox quiere que esas personas olviden su cultura.
Una explicación que no convence a sus críticos. Para Sarasúa, la decisión no responde a una baja participación, sino a la retirada de una herramienta que, en su opinión, “promueve la cultura”. “Lo de que hay pocos matriculados es una excusa diplomática, lo que querrían es eliminar esta opción”, sostiene. En la misma línea se pronuncia Dris Mohamed, líder del Partido Andalusí, una formación nacida en el Campo de Gibraltar que combina andalucismo, reivindicación cultural andalusí y un discurso definido como “humanismo islámico”. Para Mohamed, la suspensión del programa tiene una dimensión tanto educativa como política.
“Es una decisión educativa y política que afecta a las generaciones más jóvenes. Hay una proliferación de personas de ascendencia marroquí en España y Vox quiere que esas personas olviden su cultura”, critica el líder del Partido Andalusí. A su juicio, la retirada de esta enseñanza puede tener consecuencias en las nuevas generaciones: “Como consecuencia, las nuevas generaciones no se reconocerán entre sí y bastante problema tenemos ya con la islamofobia como para que los niños no sepan de su cultura”.
Una exigencia de Vox
La eliminación del programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí ha sido una de las reclamaciones de Vox en distintas comunidades autónomas. La formación ha incluido esta medida entre sus exigencias en territorios como Extremadura, Aragón o Castilla y León, algunos de los cuales ya han anunciado su salida de esta iniciativa promovida por el Ministerio de Educación y la Embajada de Marruecos.
En Andalucía, la medida quedó incluida en el acuerdo alcanzado entre PP y Vox para esta legislatura y supondrá la desaparición del programa a partir del curso 2027/2028. Hasta ahora, se desarrolló en centros de diez comunidades autónomas: País Vasco, Cataluña, Galicia, Andalucía, La Rioja, Aragón, Castilla-La Mancha, Canarias, Extremadura e Islas Baleares.
El objetivo del programa, según la descripción elaborada por el Ministerio de Educación, era ofrecer al alumno una formación que permitiera “salvaguardar su identidad, vivir su cultura respetando la del país de acogida y tener confianza en ellos mismos y en su porvenir”.
La retirada del programa abre ahora un debate que va más allá de sus 1.800 alumnos actuales: si la enseñanza del árabe debe quedar vinculada a un acuerdo bilateral concreto o si, como reclaman las comunidades islámicas, debe tener un espacio propio dentro de la oferta de lenguas extranjeras del sistema educativo.
Fuente: El Correo de Andalucía