Dos días antes de Navidad, Milan, de 21 años, le dijo a su madre que se dirigía a Estados Unidos. Con el sueño de trabajar en Hollywood como cuidador de animales y 100 dólares de su padre metidos en su calcetín, el nativo del pueblo rural mexicano de Culiacán pasó semanas tratando de penetrar la frontera en Tijuana.
“Es casi como un animal en el zoológico contra la pared, de un lado a otro, de un lado a otro”, recordó en una entrevista de 2019 con DailyMailTV. “Muchas veces dejo que la inmigración me atrape para poder comer, porque la policía mexicana no te da de comer, pero los estadounidenses sí. Al menos te daban pan con mortadela y una coca cola y eso te da un poco de azúcar, algunos carbohidratos y un poco de sal”.
Se estaba quedando sin opciones cuando, “Este tipo sale de la nada, un tipo muy delgado, sucio, y está fumando un porro y me dice: ‘¿Quieres cruzar la frontera? Te cobraré $100′”, compartió. “Eso para mí fue una señal, porque nadie sabe cuánto dinero tienes”.
Después de arrastrarse por un canal y pasar dos meses durmiendo bajo autopistas, lavando autos y platos, se dirigió a Los Ángeles, donde transformó un trabajo como paseador de perros en un trabajo lavando perreras (y luego su propia Academia Canina Pacific Point y finalmente un imperio televisivo) con un poco de ayuda de su amiga Jada Pinkett Smith, quien le contrató un tutor de inglés.
Milán, que se convirtió en ciudadano en 2009, explicó: “Venimos con todo el espíritu de supervivencia, el destino y la pasión de alimentar a nuestras familias”.