Las cajas negras de los trenes Iryo y Alvia siniestrados el pasado domingo en el accidente de Adamuz permanecen bajo custodia de la Guardia Civil y en manos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), y serán abiertas próximamente para proceder a un volcado de sus datos en presencia de la autoridad judicial. Será el siguiente de dos próximos pasos que darán la investigación -ya plenamente judicial- de la catástrofe.
El otro paso es el de la ampliación de la recogida de testimonios. La Guardia Civil tomará declaraciones a personas implicadas en la catástrofe ampliando una primera toma de manifestaciones a testigos más directos ya realizadas por los agentes de policía judicial.
En una fase que podría resultar crucial para la investigación, los agentes desplegados en el lugar de la tragedia han recogido hasta el momento los relatos de todos los supervivientes de las tripulaciones de los trenes, así como de un número no determinado de viajeros.
La relevancia de esas declaraciones será decidida por la jueza instructora del caso, el titular del Juzgado número 2 de Montoro (Córdoba), según ha aclarado el coronel Fernando Domínguez, jefe del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil. A preguntas de este diario, el oficial del instituto armado ha aclarado que esa toma de declaraciones no ha concluido. Se ampliará a otras personas, más allá del grupo de viajeros, según avance la investigación. No ha trascendido que ninguno de los testigos haya cambiado, de momento, su condición.
informe preliminar
Las pesquisas están “en fase muy preliminar”, ha comentado el coronel Domínguez, quien ha comparado en la tarde de este jueves en la sede madrileña de la Dirección General de la Guardia Civil junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Ambos han hablado a los medios apenas tres horas después de que el instituto armado haya entregado ya a la autoridad judicial un “primer atestado” -ha dicho el ministro- que supone “un informe preliminar” del desastre ferroviario, aclararán fuentes próximas a la investigación. La información recibida por el juzgado, en las Diligencias Previas 36/2026, será ampliada en sucesivos informes, ha anunciado el titular de Interior. La causa se sigue bajo secreto.
En esta fase de arranque de las pesquisas sobre el accidente están incluidas también la obtención de vídeos de las cámaras del tendido ferroviario de Adamuz, así como de las que llevaban dentro de los trenes. Esas imágenes aún no han sido analizadas por los guardias ni por los técnicos de la CIAF.
El informe contiene, como adelantado este diario, una manifestación de hechos, relación de levantamientos de cadáveres y una lista numerada de indicios recogidos por el Equipo Central de Inspección Ocular de la Guardia Civil.
Muestras principales
Parte de esos indicios están en Madrid a la espera de su análisis en un laboratorio ferroviario “con capacidad metalúrgica”, ha dicho Marlaska. Se refiere a una de las muestras principales del siniestro: el tramo arrancado de vía donde podría haber una explicación en torno a un posible fallo de una soldadura.
Otro de los indicios destacados, el bogie del coche 8 del tren Iryo despedido a más de 150 metros del lugar de colisión, se ha quedado en la charca en la que apareció. La Guardia Civil no precisa de momento extraer de allí esta pieza, de diez toneladas de peso: según las referencias fuentes próximas a la investigación, a los agentes les basta con haber comprobado la distancia y trayectoria con que fue desplazada por el golpe.
Al tiempo, está en elaboración otro dosier mucho más amplio y prolijo, el informe forense. Para procesarlo, los agentes tienen aún que procesar más de 2.500 fotografías, después de un cribado inicial de más de 700, que son las tomadas por los guardias dedicados a la inspección ocular.
Un capitán de la Guardia Civil en Córdoba manda la instrucción policial del caso como jefe de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de esa comandancia y es el supervisor del atestado entregado este jueves.
Víctimas
Ha trascendido en esta comparecencia un dato más de la cronología de la tragedia: a las 23 horas del domingo, todos los heridos habían sido ya evacuados. Fue cuando empezó lo que el coronel jefe de Criminalística ha llamado “impermeabilización de la zona del suceso” y el levantamiento de cadáveres.
La identificación de los restos mortales, que se daba por concluida este miércoles, ha continuado este jueves con el hallazgo entre los restos del Alvia de dos cuerpos más, los últimos. Para las identificaciones, pese a que se tomaron pruebas de ADN en todos los casos, han bastado las huellas dactilares salvo una excepción que ha precisado el cotejo de material genético.
Cuarenta de las personas que han perdido la vida son de nacionalidad española y tres extranjeras. Se trata de una rusa, una marroquí y una alemana. Las víctimas se reparten casi por igual por géneros: 22 hombres y 21 mujeres. Entre los fallecidos hay un menor.
Todos estos datos han sido comunicados por el ministro Marlaska y el coronel Domínguez en la tarde de este jueves, en la cuarta comparancia gubernamental extensa y tras la amplia rueda de prensa que 24 horas ofreció el ministro de Transportes, Óscar Puente.
Grande-Marlaska ha dicho que “la Guardia Civil ha hecho un extraordinario esfuerzo colectivo”. El jefe de Criminalística ha incluido un dispositivo cuyo recuento no deja de crecer desde la primera patrulla, una pareja de guardias civiles, que llegó a la zona a las 20 horas, apenas un cuarto hora después de recibir la alarma. Son ya 976 agentes, de los que 240 son de Seguridad Ciudadana, 239 de Tráfico, 214 del Grupo de Reserva de Seguridad (GRS), 223 de Policía Judicial y 60 enviados por los órganos centrales del cuerpo, entre ellos agentes del Departamento de Delitos contra las Personas de la UCO.
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