Los habitantes de las ciudades de Huelva y Adamuz, en el sur de España, celebraron ceremonias el domingo una semana después del desastre ferroviario que mató a 45 personas, muchas de ellas de la zona.
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Los habitantes de las ciudades de Huelva y Adamuz, en el sur de España, celebraron ceremonias el domingo una semana después del desastre ferroviario que mató a 45 personas, muchas de ellas de la zona.
El choque del pasado domingo entre dos trenes de alta velocidad se produjo cerca del pueblo de Adamuz, en la región sur de Andalucía, pero la mayoría de las víctimas procedían de Huelva.
El acto en Huelva comenzó con un minuto de silencio, a las 19.43 horas, hora del accidente.
Se trataba de un tren Madrid-Huelva que chocó frontalmente con otro procedente de Málaga que circulaba con destino Madrid. De las 45 personas fallecidas, 36 eran pasajeros del tren con destino a Huelva.
Además de los fallecidos, 22 personas siguen siendo atendidas en el hospital por heridas.
En Adamuz, donde los habitantes locales estuvieron entre los primeros en llegar al lugar para ayudar a las víctimas, el domingo se celebró una misa fúnebre.
Durante el acto, el alcalde Rafael Ángel Moreno habló del dolor que sienten los vecinos por lo sucedido.
El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, presidió el acto funeral.
La teoría de trabajo para los investigadores es que una grieta en uno de los rieles podría haber provocado el descarrilamiento. Se descarta un error del conductor. Uno de los dos conductores murió en el accidente.
Pero el accidente -y una serie de incidentes separados en la red ferroviaria de España en los días siguientes- han generado dudas sobre la seguridad de los ferrocarriles del país.