La consellera de Territorio, Sílvia Paneque, ha reconocido este miércoles que el estado de mantenimiento de la autopista AP-7 no es óptimo y se ha mostrado dispuesta a pactar nuevas encomiendas de gestión con el Gobierno para revertir la situación. Es decir, que la Generalitat asuma más inversiones en infraestructuras de titularidad estatal -como es esta vía rápida y el sistema de Rodalies- para garantizar que se ejecuten. Así lo ha apuntado Paneque durante una interpelación parlamentaria, en la que ERC ha denunciado la mala conservación de la red viaria y ferroviaria en Catalunya. “Hay gente que tiene miedo de ir por la AP-7”, ha señalado la diputada republicana Lluïsa Llop.
La consellera ha reconocido que este instrumento que el Govern de Pere Aragonès pactó con Pedro Sánchez es “fundamental” para asegurar que se “ejecuten” las obras necesarias y para poder tener el “control” de ellas desde la “proximidad”. “Creo que las encomiendas de gestión son una buena herramienta”, ha defendido Paneque, que ha prometido ser “exigente” con el Gobierno pero sin dejar de lado la “colaboración” institucional.
La titular de Territori ha dado esta respuesta después de que los republicanos hayan reprochado al Executiu que no esté analizando el estado de las carreteras catalanas, del mismo modo que se ha hecho con la red ferroviaria tras el accidente de Gelida. Llop ha recordado que el infortunio ferroviario sucedió por la caída de un muro de la AP-7 y ha denunciado que el mantenimiento de la vía es “un desastre”. “Tras 50 años pagando pesos, no hace ni cinco que se levantó la concesión y ya está colapsando”, se lamentó.
La republicana también ha puesto en valor el sistema de encomiendas de gestión, pero ha advertido que los proyectos no pueden estar “dos años y medio” en la mesa del Ministerio de Trasporte esperando su firma. Tres años después del pacto entre ERC y el PSOE, este 2026 se empezarán a ejecutar las primeras obras en infraestructuras de titularidad estatal, financiadas por el gobierno central. Los proyectos previstos son la pacificación de la N-II en el Maresme y los dos intercambiadores de Ferrocarrils con Rodalies en las estaciones de Volpelleres y Hospital General en el Vallès, así como la Ronda Nord, la N-260 (Eix Pirinenc) y los enlaces en la AP-2 y la AP-7.
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