La campaña de competitividad de la UE da un vuelco a la transición verde

Bruselas – El impulso de la Unión Europea para suavizar sus políticas climáticas emblemáticas en nombre de la competitividad industrial está remodelando la agenda ambiental del bloque, recompensando a las empresas que retrasaron la descarbonización y penalizando a las que invirtieron temprano en la transición verde.

La reversión ya ha golpeado pilares críticos del marco ambiental de la UE, debilitando las reglas sobre deforestación y las obligaciones corporativas en la cadena de suministro. Más significativamente, ha sacudido la confianza de los inversores en el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS), el mercado de carbono que ha apuntalado la estrategia climática de Europa desde 2005.

El mercado del carbono bajo presión

Mientras los líderes de la UE luchan por apoyar la tambaleante base industrial del bloque, una creciente coalición está presionando para diluir el ETS, que impone un cargo a las empresas por cada tonelada de dióxido de carbono que emiten. Los críticos argumentan que el precio del carbono está agravando los ya elevados costos de la energía y llevando a los fabricantes europeos a una desventaja competitiva frente a sus rivales en Estados Unidos y China.

Únase al European Business Briefing

Los nuevos suscriptores de este trimestre participan en un sorteo para ganar un Rolex Submariner. Únase a más de 40.000 fundadores, inversores y ejecutivos que leen EBM todos los días.

Suscribir

La turbulencia política ya ha sacudido a los mercados. En febrero, un comentario ambiguo del Canciller alemán Friedrich Merz sugiriendo que el sistema necesitaba una reforma hizo que los precios del carbono cayeran desde un máximo de dos años de 92 euros por tonelada –impulsado en parte por la especulación de los fondos de cobertura– a menos de 70 euros. Italia intensificó la presión el jueves cuando su ministro de Industria pidió que se suspendiera por completo el ETS en espera de una revisión exhaustiva.

Mientras tanto, Polonia y la República Checa han logrado el aplazamiento de un mecanismo separado, conocido como ETS2, que extendería el precio del carbono a la calefacción doméstica y el transporte por carretera a partir de 2027, una medida que ya es políticamente tóxica en varios estados miembros.

Competitividad versus ambición climática

La dirección del viaje refleja un cambio ideológico más amplio dentro de las instituciones de la UE, donde el énfasis pospandemia en la recuperación verde ha dado paso a la ansiedad por la desindustrialización y la dependencia estratégica.

“Europa no puede seguir siendo una potencia económica global si nuestras empresas están estructuralmente en desventaja”, dijo el primer ministro belga, Bart De Wever, después de una cumbre de líderes centrada en impulsar el crecimiento. Sus comentarios hicieron eco de un estribillo que ahora se escucha en las capitales, desde Roma hasta Varsovia.

En diciembre, la Comisión Europea aflojó su histórica prohibición sobre los nuevos vehículos con motor de combustión a partir de 2035, una concesión a Alemania, Italia y varios gobiernos de Europa del este alarmados por posibles despidos masivos en el sector automotriz. La medida generó fuertes críticas de grupos ambientalistas y fabricantes de automóviles que ya habían comprometido miles de millones en estrategias de electrificación.

Los primeros en actuar quedan expuestos

Las consecuencias del cambio de política se extienden más allá de la volatilidad del mercado. Las empresas y los Estados miembros que actuaron tempranamente para alinearse con los objetivos climáticos de la UE ahora se encuentran en desventaja estructural. Las empresas que invirtieron mucho en tecnologías bajas en carbono están viendo cómo sus competidores se benefician de una regulación debilitada, mientras que los países que desarrollaron estrategias fiscales en torno a los ingresos por carbono enfrentan una creciente incertidumbre.

La situación también plantea dudas sobre la credibilidad de la UE en las negociaciones internacionales sobre el clima. Bruselas se ha posicionado durante mucho tiempo como el organismo que fija los estándares globales en materia de reducción de emisiones, pero la trayectoria actual corre el riesgo de socavar esa reputación antes de la próxima ronda de conversaciones de la ONU sobre el clima.

¿Qué viene después?

Los próximos meses serán críticos. Se espera que la Comisión Europea presente una estrategia industrial revisada a finales de este año, y el debate sobre si mantener, reformar o suspender el ETS dominará las reuniones del consejo de primavera. La forma en que el bloque concilie su agenda de competitividad con sus objetivos climáticos legalmente vinculantes (incluido un recorte de emisiones del 55 por ciento para 2030) definirá la próxima fase de la política climática europea.

Por ahora, la señal de Bruselas es clara: cuando el crecimiento y la ambición verde chocan, la industria es lo primero.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) de la UE? El ETS es el mercado de carbono de la UE, operativo desde 2005, que cobra a las empresas por cada tonelada de CO2 que emiten. Está diseñado para incentivar la reducción de emisiones poniendo un precio a la contaminación y sigue siendo la piedra angular de la estrategia climática de Europa.

¿Por qué están cayendo los precios del carbono en la UE? Las señales políticas de líderes como el canciller alemán Friedrich Merz y el ministro de Industria de Italia han inquietado a los inversores. Las sugerencias de reforma o suspensión del ETS provocaron una caída desde un máximo de dos años de 92 euros por tonelada a menos de 70 euros, lo que refleja una creciente incertidumbre sobre el futuro del sistema.

¿Cómo afecta la agenda de competitividad a la transición verde? Al debilitar o retrasar las regulaciones climáticas (incluidos el ETS, las normas sobre deforestación y la prohibición de los motores de combustión para 2035), la UE corre el riesgo de penalizar a las empresas y países que invirtieron tempranamente en la descarbonización y, al mismo tiempo, dar un respiro a aquellos que retrasaron la acción.