Un error político alimenta los temores de segregación en las escuelas de Almoradí – The Leader

Los políticos han vuelto a crear una polémica donde antes no la había, convirtiendo un tema zanjado en una fuente de tensión e incertidumbre en las escuelas de Almoradí.

Como resultado, tres escuelas de Almoradí ahora exigen una regla simple: o la religión islámica se enseña en todas las escuelas primarias públicas, o en ninguna de ellas, advirtiendo que ofrecerla en algunas escuelas pero no en otras alimentaría la desigualdad y profundizaría la segregación.

La disputa estalló después de que el departamento de educación regional valenciano señalara que la materia podría no ofrecerse en la nueva escuela primaria de la ciudad, que abrirá sus puertas en septiembre. Esto ha provocado enfado y confusión porque las familias ni siquiera podrían solicitar la asignatura durante la matrícula, lo que imposibilita medir la demanda genuina.

La religión islámica, que es opcional, se enseña de forma voluntaria en tres escuelas públicas de Almoradí desde el curso académico 2019-20, como parte de un programa introducido en ciudades con grandes comunidades norteafricanas, incluidas Almoradí, Crevillent y Catral. A pesar de las primeras controversias, la asignatura se desarrolla sin mayores problemas desde hace seis años y es elegida por cientos de alumnos.

Se espera que los miembros de la comunidad musulmana se reúnan con el concejal de Educación tras las vacaciones de Semana Santa

Ahora los consejos escolares de los tres centros que ya lo ofrecen –Manuel de Torres, Canales y Martínez y Pascual Andreu– han acordado un mensaje conjunto al Gobierno regional: si la asignatura se excluye del nuevo colegio, debería eliminarse también de todos los demás, para evitar que se genere una desigualdad evidente entre colegios de una misma localidad. Su posición es contundente: todo o nada.

Detrás de la disputa se esconde un temor más amplio a la segregación. Los miembros de la comunidad escolar creen que la ausencia de religión islámica en la nueva escuela podría hacerla más atractiva para las familias que esperan una menor proporción de alumnos inmigrantes allí, al tiempo que concentraría a esos alumnos aún más en las escuelas más antiguas. En su opinión, eso crearía “guetos” educativos donde antes no existían.

La comunidad islámica local todavía espera una explicación oficial clara y ha pedido reunirse con el concejal de educación de la ciudad después de Semana Santa. Por ahora, los líderes dicen que quieren ser cautelosos antes de emitir juicios.

La cuestión es especialmente delicada en Almoradí, donde alrededor de 3.000 de los 23.000 habitantes de la ciudad son marroquíes, y donde los alumnos de origen marroquí representan al menos el 30% de la matrícula en cada una de las tres escuelas públicas que actualmente ofrecen la materia. Por lo tanto, cualquier decisión de eliminarlo afectaría a cientos de niños.

Mientras tanto, la vecina Catral también abrirá una nueva escuela pública el próximo año, pero allí se espera que se siga ofreciendo la religión islámica, evitando el tipo de batalla divisiva que ahora afecta a Almoradí.