Con María Guardiola investida de nueva presidenta de la Junta de Extremadura gracias a un acuerdo de coalición con Vox, como pronto ocurrirá con el aragonés Jorge Azcón ya no mucho tardar, y salvo sorpresa mayúscula, con el de momento presidente en funciones de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, el PP enfrenta en la campaña andaluza que comienza este fin de semana la defensa de otro feudo autonómico. Aunque en este caso si Juan Manuel Moreno revalida la mayoría absoluta que alcanzó en 2022 no habría que pasar por un tortuoso proceso de negociación con la extrema derecha ni, claro, por cesiones como la expresión “prioridad nacional”. Un sintagma que vinculado a la inmigración ya las ayudas sociales ha levantado una enorme polvareda y críticas a diestro y siniestro a la derecha, tanto de sus antagonistas políticos, véase el presidente Pedro Sánchez, como de otros actores relevantes, caso de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
El balance en Génova de todos estos acuerdos es positivo, pues en clave meramente resultadista, valga el símil deportivo, no hay una sola derrota en las elecciones celebradas y se ha retenido el poder, aunque ahora tendrá que compartirse con Vox, como ya ocurrió en 2023 y antes de que en 2024 Santiago Abascal rompiese unilateralmente todas las coaliciones. Pero hay algo más, menos intuitivo y más científico, incluso. Alberto Núñez Feijóo maneja una encuesta encargada ex profeso y realizada la semana pasada a cuyas principales conclusiones ha podido acceder EL PERIÓDICO.
De esos datos demoscópicos, que el líder del PP ha analizado con detalle con sus principales colaboradores, incluidos los que se batieron el cobre en la negociación de los dos acuerdos firmados hasta la fecha, en colaboración con las cúpulas del PP extremeño y aragonés, se extraen dos conclusiones principales. La primera, que la música de la “prioridad nacional” no suena tan mal en la ciudadanía. La segunda, y quizás más importante, que muchos votantes del PSOE no se muestran reacciones a la misma.
Los votantes socialistas y la “prioridad nacional”
Hay tres datos concretos del sondeo que corren de boca en boca y de mesa en mesa en la planta séptima de Génova, allí donde se ubica el despacho de Feijóo y se toman las grandes decisiones estratégicas del primer partido de la oposición. Y los tres se refieren a cómo respiran los votantes socialistas en esta materia. El primero, que cuando se les pregunta sin ambages qué piensan de la “prioridad nacional” impuesta por Vox, un enunciado que no deja lugar a dudas, el 38,5% de los votantes socialistas se manifiestan a favor de la misma. El segundo, que cuando se les interroga sobre si la inmigración provoca una “saturación” de los servicios públicos, de nuevo un porcentaje significativo de electores socialistas, el 37,3%, corrobora esa visión de las cosas. Y el tercero y último, pero no menos importante, que requirieron los encuestados sobre cuándo un inmigrante debería tener acceso a ayudas, y dadas varias opciones, uno de cada cuatro votantes del PSOE elige la más dura de esas posibilidades: “Ningún derecho a prestaciones”.
Así las cosas, y según confirman fuentes de la dirección nacional de los populares, la conclusión se antoja clara: los acuerdos con Vox, aunque haya habido que sudar cada coma de los mismos, y aunque los de Abascal sigan señalando a Génova más como un problema en las negociaciones, sobre todo en comparación a las direcciones autonómicas del PP, merecen la pena en términos de avance electoral, pero se señalan, además, en sintonía con lo que piensa buena parte de la ciudadanía.
Las mismas fuentes explican desde hace tiempo que el giro en materia migratoria que Feijóo imprimió a la formación conservadora nada más comenzar el presente curso político no respondería tanto a la presión de la extrema derecha como a poner en sintonía al partido con todos sus homólogos integrados en el Partido Popular Europeo (PPE). “El que defiende posiciones cada vez más minoritarias en esto es Sánchez, pues ni siquiera sus correligionarios en la Unión Europea están en el mismo discurso”, afirman los populares en referencia, por ejemplo, a la primera ministra de Dinamarca, la socialdemócrata Mette Frederiksen, cuyo planteamiento migratorio resulta antagónico, por ejemplo, al proceso de regularización masiva de inmigrantes aprobado recientemente por el Consejo de Ministros en España.
Paradójicamente, o no, los datos de la encuesta de marras le permiten a Génova afianzar su creencia de que es posible seguir creciendo electoralmente hacia la izquierda del partido. O dicho más claramente: robándole votos a un PSOE parte de cuya clientela compartiría visiones sobre la realidad migratoria más cercana a lo que dice en público la derecha. Un fenómeno que, según recuerdan los populares, ya ocurrió en su día en Francia, con el crecimiento de Le Pen, por ejemplo, en la periferia de París que tradicionalmente había sido un caladero socialista. El tiempo se convertirá a ese diagnóstico en certero o apresurado, pero hoy poy hoy es una certeza clara, muy clara, para Feijóo y los suyos.
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