CIUDAD DE MÉXICO (AP) — La Ciudad de México se está hundiendo casi 10 pulgadas (unos 25 centímetros) al año, según nuevas imágenes satelitales publicadas esta semana por la NASA, lo que la convierte en una de las metrópolis que se hunde más rápido en el mundo.
Una de las áreas urbanas más extensas y pobladas del mundo, con 3.000 millas cuadradas (unos 7.800 kilómetros cuadrados) y unos 22 millones de personas, la capital mexicana y las ciudades circundantes fueron construidas sobre el lecho de un antiguo lago.
Muchas calles del centro alguna vez fueron canales, una tradición que continúa en las zonas rurales.
El intenso bombeo de aguas subterráneas y el desarrollo urbano han reducido drásticamente el acuífero, lo que significa que la Ciudad de México se ha estado hundiendo durante más de un siglo, dejando muchos monumentos y edificios más antiguos (como la Catedral Metropolitana, cuya construcción comenzó en 1573) visiblemente inclinados hacia un lado.
La contracción del acuífero también ha contribuido a una crisis hídrica crónica que se espera que empeore.
“Daña parte de la infraestructura crítica de la Ciudad de México, como el metro, el sistema de drenaje, el agua, el sistema de agua potable, viviendas y calles”, dijo Enrique Cabral, investigador de geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México.
“Es un problema muy grande”.
La Ciudad de México se está hundiendo tan rápido que el hundimiento puede verse desde el espacio.
En algunas partes esto está sucediendo a un ritmo promedio de 0,78 pulgadas (2 centímetros) por mes, según el informe recién publicado de la NASA, como en el aeropuerto principal y el icónico monumento comúnmente conocido como el Ángel de la Independencia.
En general, eso significa una tasa de hundimiento anual de aproximadamente 9,5 pulgadas (24 centímetros). En menos de un siglo, la caída ha sido de más de 12 metros (39 pies), según Cabral.
“Tenemos una de las velocidades de hundimiento de la tierra más rápidas del mundo”, afirmó.
Las estimaciones de la NASA se basan en mediciones tomadas entre octubre de 2025 y enero de 2026 por un poderoso satélite conocido como NISAR, que puede rastrear cambios en tiempo real en la superficie de la Tierra y es una iniciativa conjunta entre la NASA y la Organización de Investigación Espacial de la India.
El científico de NISAR Paul Rosen dijo que al capturar detalles de la Tierra desde el espacio, el proyecto también “nos dice algo sobre lo que realmente está sucediendo debajo de la superficie”.
“Es básicamente una documentación de todos estos cambios dentro de una ciudad”, dijo Rosen.
Y añadió: “Se puede ver la magnitud total del problema”.
Con el tiempo, el equipo espera poder acercarse aún más a áreas específicas y algún día obtener mediciones edificio por edificio.
En términos más generales, los investigadores esperan aplicar la tecnología en todo el mundo para rastrear cosas como desastres naturales, cambios en las fallas, los efectos del cambio climático en regiones como la Antártida y más.
Rosen dijo que podría usarse para reforzar los sistemas de alerta, permitiendo a los científicos alertar a los gobiernos sobre la necesidad de evacuaciones en casos de erupciones volcánicas, por ejemplo.
Para la Ciudad de México la tecnología supone un gran avance en el estudio del problema de los hundimientos y la mitigación de sus peores efectos, según Cabral.
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Durante décadas, el gobierno ha ignorado en gran medida el problema, aparte de estabilizar los cimientos debajo de monumentos como la catedral.
Pero tras los recientes estallidos de la crisis del agua, dijo Cabral, los funcionarios han comenzado a financiar más investigaciones.
Las imágenes del satélite NISAR y los datos que las acompañan serán clave para los científicos y funcionarios mientras planifican cómo abordar el problema.
“Para mitigar la situación a largo plazo”, dijo Cabral, “el primer paso es simplemente comprender”.
