La solvencia del testimonio en el juicio de Kitchen del inspector de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) que lideró la investigación del caso Gürtel, Manuel Morocho, en el que señaló que sufrió presiones de sus jefes en la Policía durante la investigación que desarrolló para el juez Pablo Ruz, ha obligado a los acusados a tratar de desacreditar su versión.
Y por eso intentan convencer al tribunal, que componen los magistrados Javier Mariano Ballesteros Martín, Francisca María Ramis Rosselló y la presidenta Teresa Palacios, de que este inspector ha designado a sus jefes por venganza a raíz de que no le reconocieran su trabajo con medallas policiales, que en el caso de las de distintivo rojo implican un aumento de sueldo.
El inspector jefe Manuel Morocho, a la salida de la Audiencia Nacional. / José Luis Roca
“¿Recuerda si le expresó su malestar el señor Morocho por la no concesión de esta medalla a la que está haciendo referencia?”, preguntó este jueves uno de los letrados de las defensas al exjefe de la Comisaría General de Policía Judicial José Santiago Sánchez Aparicio, quien tras negarlo explicó que él mismo le pidió “perdón” porque “no lo había podido conseguir”. Según su versión Morocho, “que es un policía como la copa de un pino”, lo “entendió perfectamente”.
“No pido nada para mí”
El propio Morocho fue interpelado sobre si había recibido una medalla por su trabajo. Sin embargo, este inspector restó importancia a este hecho y relató que él nunca había reclamado este reconocimiento, que sí había solicitado para los policías que trabajaban con él: “No pido nada para mí. Yo voy a seguir trabajando igual, mi mayor reconocimiento está en poder venir aquí [al juicio]para mí ese es el mayor reconocimiento”, respondió.
Pero el intento de desacreditar la intervención de Morocho no se circunscribe únicamente a la supuesta venganza por las medallas. Los letrados de las defensas han interpelado a dos de los jefes de este inspector de la UDEF sobre las presiones que denunciaron para eliminar aspectos relevantes de sus informes, como por ejemplo los nombres de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal.
Captura del vídeo de la señal de la Audiencia Nacional, de un momento de la declaración como testigo del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy en la décima jornada del juicio Kitchen, donde al ser preguntado por apodos para referirse a él como M.Rajoy, ‘El Asturiano , o ‘El Barbas’, ha declarado que él se llama Mariano Rajoy, “como todo el mundo sabe”. “Y luego cada uno me llama como quiere, por lo tanto pregúntele a ellos”, ha completado. EFE/Señal Audiencia Nacional -SÓLO USO EDITORIAL/SOLO USO PERMITIDO PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE APARECE EN EL PIE DE FOTO (CRÉDITO OBLIGATORIO)-. sust txto y foto /EFE
Tanto el mencionado Sánchez Aparicio como el entonces comisario jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) Manuel Vázquez López han negado en el juicio que presionaran a este inspector para mutilar los informes y favorecer los intereses del PP. El primero, que era superior de Vázquez, explicó este jueves que Morocho nunca le planteó ninguna queja al respecto, y que él mantenía su “despacho abierto para cualquier problema que tuviera. Y muchos lo utilizaron”.
Propuso potenciar el grupo
El máximo responsable de la Policía Judicial empresarial también, en sentido contrario al relato del inspector de Gürtel, que se hubiera desmantelado el grupo de investigación. “Cuando empezaron los informes finales, yo le propuse potenciar la unidad”, destacó Sánchez Aparicio, quien después explicó que Morocho era reticente a incluir a personas nuevas en su grupo: “Cada vez que venía uno nuevo decía que tenía que prepararlos y que esto le llevaba más tiempo”. También afirmó que cuando se reunió con el juez Pablo Ruz este nunca le transmitió una queja sobre la actuación policial.
Tanto Sánchez Aparicio como Vázquez fueron dos de los ex mandos policiales identificados por Morocho como los jefes que planteaban “objeciones” a sus informes. También aludió a Miguel Ángel Cuevas, José Manuel Álvarez Luna, José Enrique Rodríguez Ulla, José García Losada y José Luis Fernández Gudiña.
Sergio Ríos
Por otra parte, en el juicio también se ha analizado si se facilitó la entrada en el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) de Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas, acusado por haber sido captado con fondos reservados como supuesto confiado de la presunta trama para dar información sobre los movimientos del extesorero del PP y su entorno.
En la sesión de este jueves, el presidente del tribunal de las oposiciones a la Policía Nacional que evaluó la prueba de acceso de Ríos ha negado que recibió ninguna instrucción o recomendación relativa para facilitar su ingreso a la Policía Nacional.
Asimismo, ha declarado que no sabía que Ríos aseguraba que era el chófer de Bárcenas, que colaboraba con la policía y que a cambio de ello esperaba alguna ayuda para entrar en la Policía. “Rotundamente no”, ha manifestado, afirmando, además, que desconoce quién le hizo la entrevista personal al conductor una vez pasado el primer corte.
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