¿Podrían Urano y Neptuno estar llenos de rocas? Un nuevo estudio así lo cree.
Urano y Neptuno son dos planetas que históricamente han sido clasificados y considerados como “gigantes de hielo”, que orbitan muy lejos en los bordes helados de nuestro sistema solar. Pero es posible que nuestra comprensión de la composición de estos planetas esté totalmente equivocada y que sus atmósferas estén llenas de rocas, sugieren los investigadores en un nuevo estudio.
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Estos dos planetas tienen núcleos rocosos internos rodeados por mantos helados envueltos por una atmósfera espesa que se cree que contiene gases de hidrógeno, helio y metano, así como nubes de silicato. En algunas áreas de alta presión, la atmósfera gaseosa se vuelve fluida, pero los resultados de este estudio sugieren que estas atmósferas también podrían estar plagadas de rocas.
Este equipo de investigación se inspiró para observar más de cerca a Neptuno y Urano gracias a una investigación reciente que sugirió que los objetos en la región transneptuniana, una región helada más allá de Neptuno, son más rocosos que helados. Estudios anteriores han sugerido que objetos como Plutón, los cometas y los cuerpos del cinturón de Kuiper tienen atmósferas rocosas, explicaron los investigadores del nuevo estudio. “Pensamos que si esos objetos están hechos principalmente de rocas, tal vez Urano y Neptuno [are] ¿También?”, dijo Miguel.
Para llegar a sus conclusiones, los investigadores modelaron la composición de Urano y Neptuno, simulando las envolturas (atmósfera interior y exterior combinadas), mantos y núcleos de los planetas. Basándose en condiciones como la temperatura en las envolturas atmosféricas de cada planeta, el equipo descubrió que las condiciones provocarían que las nubes de silicato en ciertas áreas de estas atmósferas se condensaran en material rocoso.
Entonces, si bien Urano y Neptuno son conocidos como gigantes de hielo y orbitan lejos de nuestro sol en los confines del sistema solar, son más rocosos de lo que se podría esperar que sea un planeta de “hielo”, al menos según este estudio.
Si bien “pueden tener bastante hielo en su interior”, dijo Miguel, “definitivamente no están completamente helados como solíamos creer”.

Miguel afirma que estos nuevos hallazgos podrían incluso justificar una conversación sobre la reclasificación de estos planetas. “Deberíamos cambiar su clasificación para no inducir a error”, sugieren. “En lugar de ‘helados’ o ‘rocosos’, deberíamos simplemente llamarlos gigantes menores o algo así”.
Para ser claros, este nuevo estudio no es una nueva clasificación definitiva de estos gigantes planetarios. Sin embargo, plantea preguntas interesantes sobre su composición: ¿Podrían sus atmósferas estar realmente llenas de rocas? ¿Hay otros aspectos importantes de su composición que aún no hayamos descubierto? ¿Qué otros misterios se esconden en los rincones fríos y lejanos de nuestro vecindario cósmico?
Este trabajo fue descrito en un estudio publicado el 5 de mayo en la revista Astronomy & Astrophysics.