El PP valenciano no se cree al expresident Francisco Camps

El PPCV encara una semana decisiva para el futuro de la organización y de Juanfran Pérez Llorca, líder actual del partido y que sigue arrastrando la etiqueta de interino por el aplazamiento del congreso regional decretado por Génova tras la crisis de la dana y la dimisión de Carlos Mazón a finales del año pasado. El lunes, tras las elecciones de Andalucía, puede comenzar una nueva etapa en la legislatura exprés de año y medio que enfrentará al exalcalde de Finestrat. Por un lado, la presentación de unos presupuestos que parecen atados con Vox pero condicionados a que el panorama nacional se despeje. Por otro, el panorama del propio presidente, su cartel electoral de 2027.

Como ha informado Levante-EMV, está previsto que la dirección nacional anuncie este lunes la convocatoria de una serie de cónclaves autonómicos pendientes, lo que resolverá el gran misterio que ahora mismo tiene en vilo una buena parte del partido en la C. Valenciana, incluido al propio Pérez Llorca: si el valenciano, controlado ahora por una gestora, estará entre ellos. No parece que vaya a ser así. Como pronto, apunta a otoño y como plataforma de lanzamiento del actual líder. Pero ni eso está claro. Alberto Núñez Feijóo sigue debatiéndose entre un cónclave con oposición (Francisco Camps dice tenerlo todo listo para presentarse) o un dedazo que evite cualquier imagen de división interna.

En el PPCV predominan los partidarios del congreso, también las direcciones provinciales, que reclaman ver su peso reflejado en el nuevo organigrama tras haber dado su apoyo a Llorca como sucesor. Desde luego, están interesados ​​en el Palau, donde ven con incomodidad todo el ruido en torno a esa ausencia de congreso y son conscientes de la necesidad de legitimación orgánica del actual presidente. No estar en ese grupo subrayaría una suerte de “excepcionalidad valenciana”, como la definen algunos cargos del partido, en un momento que el jefe del Consell busca exhibir justo lo contrario: estabilidad y vuelta a la normalidad. En esa hoja de ruta se enmarca su intención de aprobar los presupuestos de 2026 con Vox.

Y, por supuesto, también desea el congreso el expresident Francisco Camps, que lleva más de un año clamando por su celebración y que, de hecho, afirma tener ya listos 300 avales para formalizar su candidatura cuando reciba la luz verde de Feijóo. Es el más convencido dentro del PPCV de que Génova activará el proceso este 18 de mayo, junto al resto de territorios, pese a que paradójicamente las dudas de la dirección nacional se deben en gran medida a sus aspiraciones.

Partida de póquer entre Camps, Feijóo y Llorca

Pero no todos tienen tan clara esa hoja de ruta, sobre todo en Madrid, que es donde se encuentra el botón rojo de convocatoria. Génova ha sido históricamente reacia a abrir estos procesos en territorios donde gobiernan y donde se prevé confrontación interna, como sería el caso del PPCV actual dado el factor Camps, que promete batalla a Llorca. Aunque nadie le da opciones de imponerse al aparato, especialmente con el formato de compromisarios actuales, la realidad es que su ofensiva parece afectar a la decisión final de Feijóo.

Esta situación de incertidumbre ha dado lugar a una especie de partida de póquer entre Camps, el PPCV de Llorca y quienes susurran a la dirección nacional. De hecho, algunos cargos populares en Madrid y con influencia ante Feijóo ven en la presentación de avales de Camps un “farol” para, precisamente, intimidar a Génova y que no se convoca el congreso. “Mientras no haya congreso, Paco tiene foco mediático, que es lo que quiere. Pero si hay congreso, sus 300 avales, que son todos sus apoyos, no valen de nada. Quiere que piquemos y que lo aplacemos”, señala esa fuente con predicamento en Madrid.

En la sala de máquinas de la dirección autonómica también están convencidos de que el órdago de Camps no se sostiene. Camps tiene una base que le permite de sobra sumar el número de avales necesarios para presentarse, como ha demostrado en algunos actos multitudinarios celebrados en los últimos meses. Pero tras lustros sin tocar poder, ya sin coroneles con peso en la compresión de fuerzas internas, descartan una penetración orgánica como para lograr un número de delegados que le dé opciones en un congreso regional. “O retirada o humillación”, señalan las citadas fuentes sobre el futuro del expresidente. En unas horas, en la calle Génova, será el lugar donde todos empezarán a mostrar sus cartas.

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