un elegido de Ayuso y una diputada valenciana rivalizan con el candidato continuista

Si algo tienen en común Isabel Díaz Ayuso, Juan Manuel Moreno, Jorge Azcón, Fernando López Miras y muchos otros presidentes autonómicos y dirigentes del PP, y también, por ejemplo, el líder de Vox, Santiago Abascal, es su pasado común (en la misma etapa en muchos casos) en Nuevas Generaciones (NNGG). La organización juvenil del PP renovará su cúpula el próximo 11 de julio para poner la estructura a punto con el objetivo de captar el voto joven para un partido que ha visto cómo, en los últimos años, la fuga hacia Vox ha menguado su atractivo entre las bases. La decisión de celebrar un congreso este verano la tomó y comunicó Alberto Núñez Feijóo hace unas semanas en la Junta Directiva Nacional. El pasado lunes, NNGG oficializó la convocatoria y, pocas horas después, ya se dieron a conocer las tres caras que, si logran los 100 avales, se disputarán las primarias de las juventudes del PP y el rumbo de la organización. Todo bajo una premisa muy sintética y clara, que se verbaliza así en el partido: “Cada vez los jóvenes tienen menos peso dentro del Partido Popular, pero son más importantes para ganar elecciones”.

Ignacio Dancausa, líder de NNGG en Madrid, apadrinado por Isabel Díaz Ayuso y rostro muy mediático y conocido en los círculos más políticos de la capital, con un perfil “combativo”, fue el primero en dar el paso. Lo hizo antes de la convocatoria oficial del órgano encargado, lo que ya de entrada, según explican fuentes conocedoras a EL PERIÓDICO, no sentó bien a algunos afiliados, al entender que buscaba desde con “ventaja”. El siguiente en alzar la mano fue Antonio Landáburu, de la organización juvenil de Murcia, un veterano de NNGG considerado “continuista” de la ejecutiva saliente, liderada por la vasca Beatriz Fanjul. Y la última en dar paso, para sorpresa de muchos, fue Candela Anglés, diputada autonómica en Les Corts Valencianes.

Beatriz Fanjul. Congreso Nacional del Partido Popular. / José Luis Roca

“Llegan tres candidatos muy distintos, con proyectos que marcarán una hoja de ruta diferente en NNGG”, explica a este diario una fuente de la sección de jóvenes del PP. Como otras personas consultadas, consideran que es necesario dar un impulso a Nuevas Generaciones, que en los últimos años ha adoptado un “perfil más bajo” y debe reanimarse para movilizar el voto juvenil en las próximas elecciones generales. Fanjul lleva al frente desde 2021, cuando fue aupada por Pablo Casado, y este año cumplirá 35 años, por lo que su voto de salida hace tiempo que se esperaba, más aún después de la polémica dimisión de su número dos, Carlo Angrisano, que abandonó la organización hace dos meses al mismo tiempo que rompió el carné del PP y pidió el para Vox.

Para oficializar su candidatura, los tres aspirantes deberán lograr los avales antes del 3 de junio. A partir de entonces empezará la campaña de unas primarias que enfrentarán el modelo más “ayuser”, combativo y explosivo de Dancausa; la apuesta más “centrista y moderada” de Landáburu, y una tercera vía, el perfil más “intermedio” de Anglés. La presencia de Dancausa hace inevitable que muchos vean la guerra de sucesión como una batalla entre la vía Ayuso y la vía Juanma Moreno Bonilla, pese a que Génova, por ahora, no se ha pronunciado.

Feijóo no quiere agitar las aguas internas de un partido en el que conviven distintas sensibilidades, menos aún ante unas elecciones generales que, en el contexto actual, con los escándalos que asedian al Gobierno de Pedro Sánchez, podrían adelantarse. Por eso, aunque Génova siempre ha tenido capacidad de influencia sobre la cantera del partido, por ahora evita decantarse públicamente para no elevar la presión sobre una batalla interna que ya enfrenta equilibrios territoriales y políticos sensibles. La neutralidad de la dirección nacional la explica alguien de la organización de manera tan sintética como clara: “Si hubieran apostado por alguien, no habría tres candidatos”.

El poder de Andalucía

A la dirección nacional del PP le ha facilitado la guerra que no haya habido ningún candidato andaluz que diera el paso. Si bien todas las quinielas apuntaban a que Miguel Ángel Sastre, actual secretario general en sustitución de Angrisano, gaditano y con muy buena reputación entre las filas de NNGG, podía presentar candidatura al ser la mano derecha de Fanjul, el joven ha dado un paso al lado. A las puertas de cumplir 30 años, edad máxima para militar en Nuevas Generaciones, y teniendo en cuenta que ya es diputado nacional, ha querido “evitar las batallas” y centrado en su vida política en el partido. Su candidatura era relevante no solo por encarnar una vía Moreno, sino porque Andalucía, junto a Madrid, son las comunidades autónomas que tienen más compromisarios y más peso en la elección final. Personas que conocen muy bien la organización por dentro coinciden en que, de haberse producido una disputa entre un dirigente madrileño, como es Dancausa, y otro andaluz, las lecturas en clave nacional habrían podido ser más inquietantes, por lo que Génova respiraría ahora aliviada en ese sentido.

Las miradas, pues, están puestas en la apuesta andaluza. Si en Andalucía se decide abogar por una lista, donde gana puntos el murciano, la batalla será entre Dancausa y él, pero por ahora en la comunidad el voto estaría dividido entre el murciano y la valenciana y se está dejando margen a la libertad de elección individual. “En otros momentos se ha impuesto desde la dirección autonómica una lista, pero por ahora esto no ha pasado; solo la Comunitat Valenciana ha exhibido su apoyo a Candela y ya ha despertado reticencias”, esgrimen personas conocedoras. Entre bambalinas no se descarta que, una vez recogidos los avales, Landáburu y Anglés puedan pactar una lista y una dirección conjunta. Y desde ahí, aglutinando fuerzas, plantar cara a Dancausa. Para quienes mejor conocen la organización desde hace años, ese podría ser un golpe para Dancausa, cuyo carisma y tirón entre sus compañeros podría palidecer ante una alianza como la de sus dos rivales.

Tres modelos distintos

El joven madrileño deberá adaptar fuera de Madrid un perfil duro y combativo, y de tinte claramente más liberal o duro que conservador o moderado, que ha funcionado en la capital y que conecta con la parte del electorado más escorado a la derecha. Dancausa, de 25 años, llegó a la presidencia de NNGG de Madrid tras fundar el colectivo ‘Libertad Sin Ira’ y después de recibir el impulso de Ayuso, que lo fichó en 2022. Desde entonces, según varias fuentes consultadas, ha logrado reactivar la organización madrileña y ganar notoriedad en redes sociales. Está por ver si ese estilo, muy identificado con el ayusismo, le permite sumar apoyos en otros territorios. “Mueve mucha gente en Madrid, pero también jóvenes de Vox”, apuntan fuentes de la organización juvenil.

Landáburu, que es diputado nacional, tiene 28 años y es una figura reconocida dentro de la asociación, por su trayectoria. “Es un hombre muy de partido y muy respetado”, explica un afiliado de NNGG. Coincide con otro en que es el perfil que “cogerá el legado de Beatriz [Fanjul]” con la intención de darle un “aire renovador”, por lo que, aunque no oficialmente, se da por descontado que tiene el apoyo de la ejecutiva saliente.

Como ocurre con los barones, cada realidad autonómica acoge una posición más acorde con su electorado y, en este caso, el murciano representa el modelo “centrista y moderado”, más cercano a Moreno que a Ayuso. Fuentes de la ejecutiva saliente niegan apoyo a cualquiera de las tres candidaturas en liza, y presumen de llevar a cabo un cónclave abierto, competitivo y, sobre todo, “sin dedazos”. Una expresión gráfica que, permitir, supone una nueva experiencia en la organización, hasta la fecha con liderazgos muy adaptados al presidente nacional. Fanjul fue la elegida en su día por Pablo Casado, con el que tenía una sintonía pública y notaria, y su antecesor, Diego Gago, un diputado gallego ahora fuera de la política, comandó la organización en la etapa de Mariano Rajoy. Las mismas fuentes también aseguran que presidir una organización con implantación en toda España cambiar forzosamente la mirada de quien lo hace, obligado a escuchar y conocer de primera mano, sobre el terreno, cómo actúan los jóvenes del partido de norte a sur y de este a oeste, en las comunidades donde hay largas o inicpientes hegemonías políticas (Madrid, Castilla y León, Galicia, Andalucía…) pero en las que el PP es minoritario, como Cataluña o el País Vasco, o donde lleva mucho tiempo en la oposición, como en Castilla-La Mancha.

Y, entre estas dos apuestas, se abre paso la valenciana Anglés, de 26 años, menos conocida en España, pero con fuerte presencia mediática en su región, reconocida por sus intervenciones beligerantes en Les Corts Valencianes y por contar con buena imagen en redes sociales. “Es la menos conocida, pero tiene fuerza en València”, explican. La candidata, a diferencia de sus compañeros, no lidera Nuevas Generaciones valencianas, pero sí llegó a un acuerdo interno antes de alzar su candidatura.

Hay una circunstancia que tampoco pasa inadvertida, la de que no es lo mismo quién liderare NNGG cuando el PP está en la oposición, como ahora, o cuando está en el poder. Baste observar que el talante más discreto de Gago se desplegó en los años de Rajoy en la Moncloa y el más combativo de Fanjul en el inicio de la oposición a Sánchez, cuando la formación sufrió una crisis que le llevó a quedarse en unos esqueléticos 66 escaños tras las elecciones de abril de 2019, las primeras a las que concurrió Casado. Desde esa perspectiva, Dancausa encajaría bien en la actual coyuntura política nacional, aunque bien podría su mandato coincidir dentro de un año y por varios más con un Gobierno presidido por Feijóo. Y entonces su discuso más combativo en el terreno ideológico podría chocar con la realidad del día día en el Gobierno central. De momento, los militantes de NNGG decidirán.

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