El PSOE andaluz, vapuleado entre Zapatero y la ‘fontanera’ de Ferraz: “Es un milagro que tuviéramos un millón de votos”

“Visto lo visto, es un milagro que tuviéramos un millón de votos”. La frase, de un dirigente socialista, resume bien el estado de ánimo del PSOE andaluz. Apenas 48 horas después de encajar el peor resultado de su historia en unas autonómicas, con 28 escaños, el golpe llegó por la investigación a José Luis Rodríguez Zapatero. Todavía no se habían levantado de la lona cuando los socialistas se encontraron con la UCO en Ferraz, durante 12 horas, requiriendo información por la presunta trama alrededor de Leire Díez, la llamada fontanera del partido.

La secuencia ha dejado al socialismo andaluz en estado de shock. A la derrota de María Jesús Montero se suma la onda expansiva de los casos judiciales que acorralan al partido de Pedro Sánchez. En una federación aturdida por el 17M, se impone una mezcla de abatimiento, desconcierto y miedo al futuro inmediato.

¿Qué pasaría si Juanma Moreno decidiera volver a convocar elecciones andaluzas? En el PSOE andaluz hay dirigentes que apuntan a ese escenario, aunque el presidente de la Junta lo descarta. Es política ficción, pero revela el grado de ansiedad interna. Temen que el descalabro pudiera ser aún mayor que el de mayo. La inacción de Moreno en su negociación con Vox desconcierta casi tanto como el silencio de Montero, retirada para pensar. La exvicepresidenta tomará posesión del acta de diputada, insisten en los suyos, y pilotará, sin prisa, una transición hacia un nuevo liderazgo que ya tensiona al partido de forma soterrada.

La caída de ‘SuperZP’

Zapatero fue uno de los activos de Montero durante la campaña. “Yo quiero ser en unos años, cuando termine de ser presidenta, como el presidente Zapatero”, dijo la candidata socialista en Cádiz el 14 de mayo. El PP ha rescatado el vídeo como munición política. En el PSOE andaluz, la conmoción judicial se superpone ahora al golpe de una derrota histórica.

Montero está desaparecida. Algunos dirigentes admiten que se ha tomado unos días para recuperarse tras una campaña dura y un resultado demoledor. Es comprensible desde el punto de vista humano, aunque en el partido hay quien insiste en negar que esté fuera de juego. Públicamente no ha aparecido. Ni como secretario general del PSOE andaluz ha hablado con sus secretarios provinciales o con su futuro grupo parlamentario, ni como vicesecretaria general del PSOE ha dado señales políticas ante el escándalo que sacude Ferraz. Mutismo.

Frente a ese silencio, los alcaldes y alcaldesas son ahora quienes más tienen que perder. De las municipales de mayo de 2027 depende la supervivencia territorial del PSOE andaluz. Si pierden lo único que les queda —las diputaciones de Sevilla y Jaén y parte de las 349 alcaldías de 2023—, la debilidad será extrema. La tabla de salvación está en el poder municipal ya eso se aferran para cerrar filas. “Los cambios deben venir de arriba abajo. Es imposible plantear ahora mismo nada de otra forma”, sentencia un líder provincial. Admiten que la supervivencia política Sánchez y Montero es muy complicada.

Eso significa esperar. ¿A qué? A que pase la tormenta ya que Sánchez convoque elecciones para encajar él el desgaste de los escándalos que cercan al Gobierno: Koldo, José Luis Ábalos, Santos Cerdán, el hermano y la mujer del presidente, Zapatero y ahora Leire Díez. La tesis de que existe una ofensiva judicial y política sincronizada para derribar al Ejecutivo también ha calado en la federación andaluza, aunque con matices. No se defiende igual a Cerdán que a Zapatero. “Cualquier día sacas a pasear al perro y te imputan”, bromeaba amargamente un alcalde.

El vértigo de los alcaldes y alcaldesas

Los alcaldes socialistas sienten vértigo porque no controlan el calendario. Si pudieran elegir, preferirían generales a final de año, que Sánchez absorbiera el golpe y, tiempo después, una campaña municipal en solitario. Como dudan de que el presidente convoque en el peor momento para el PSOE, se conforman con evitar un superdomingo electoral. Quieren mayo de 2027 despejado de hipotecas ajenas.

La derivada andaluza de la trama de Leire Díez añade nombres y fantasmas propios. En la investigación figura Gaspar Zarrías, el incombustible socialista jiennense que fue uno de los hombres más poderosos del PSOE andaluz. También aparece Vicente Fernández, exinterventor general de la Junta y expresidente de la SEPI, rescatado por Montero desde Andalucía. Según el auto de entrada y registro, la trama intentó sin éxito colocar a Leire Díez como jefa de gabinete de Belén Gualda, presidenta de la SEPI y técnica de elevada cualificación que acompaña a Montero desde hace años.

El ánimo en el PSOE andaluz es muy bajo. La esperanza es que el verano sirva como tregua y que, si cala la idea de una ofensiva de acoso y derribo contra el Gobierno, pueda reactivarse cierta pulsión defensiva entre la militancia. Mientras tanto, la consigna es resistir: cerrar filas, no abrir una guerra interna y proteger el poder municipal. Todo lo demás queda para después de la tormenta. Si es que el barco socialista resiste el naufragio.