España representó más de un tercio de la cocaína incautada en la Unión Europea en 2024 con lanzamientos de droga a alta velocidad dirigidos a Mallorca

Las autoridades españolas interceptaron 124 toneladas de cocaína en 2024, lo que equivale al 37% de toda la droga incautada en la Unión Europea durante ese año, según el Informe Europeo sobre Drogas 2026, que alerta de la alta disponibilidad de estupefacientes dentro del bloque y la creciente sofisticación de las redes de narcotráfico.

El informe, presentado por la Agencia de Drogas de la UE (EUDA), identifica también a España, Francia y Bélgica como los principales puntos de incautación de cocaína en Europa, representando en conjunto el 67% de las 330 toneladas incautadas en toda la Unión durante 2024. “España está en una posición única porque es también puerta de entrada a la Unión Europea, en particular para las drogas con origen en América Latina”, destacó el comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, quien también destacó que la cooperación con las autoridades españolas está funcionando. “muy bien”.

Aunque el volumen total de cocaína incautada cayó respecto al año anterior, la agencia europea señala que el número de incautaciones aumentó, una tendencia que atribuye a que las organizaciones criminales utilizan envíos más pequeños y fragmentados para dificultar la detección. Asimismo, la directora ejecutiva de la EUDA, Lorraine Nolan, ha advertido de que las redes criminales están diversificando cada vez más sus métodos de transporte, utilizando puertos más pequeños, embarcaciones para entregas en alta mar, así como drones y lanchas rápidas. “Esto demuestra que, una vez que se endurecen los controles en los principales puertos, el mercado se adapta y diversifica muy rápidamente”, añadió.

La producción de esta sustancia en América del Sur también se mantiene en niveles récord, y los análisis de aguas residuales muestran un aumento del consumo en más de la mitad de las ciudades europeas analizadas. El informe también destaca el papel de España en el mercado europeo del cannabis. Las autoridades españolas se incautaron de 206 toneladas de resina de cannabis y representaron el 75% de todas las plantas de cannabis incautadas en la Unión Europea el año pasado.

Además, la EUDA señala que en territorio español se desmantelaron siete instalaciones vinculadas al procesamiento secundario de cocaína y otras siete dedicadas a la producción de comprimidos de MDMA, lo que refleja la creciente presencia de actividades de procesamiento de drogas dentro de las fronteras europeas.

A nivel de la UE, la agencia advierte de que los mercados de drogas son cada vez más diversos y complejos, con una mayor presencia de cocaína, opioides sintéticos y nuevas sustancias psicoactivas. La agencia también advierte sobre el creciente uso de drones, lanchas rápidas y nuevas rutas de tráfico para contrabandear drogas hacia Europa.

Según el informe, la disponibilidad de estupefacientes se mantiene en niveles históricamente elevados, en un contexto marcado por una creciente violencia vinculada al tráfico de drogas y por las actividades de grupos criminales que se adaptan cada vez más a los controles policiales y aduaneros. La EUDA también advierte del aumento de los cigarrillos electrónicos como medio de consumo de sustancias y señala la detección en varios países europeos de cigarrillos electrónicos que contienen cannabinoides sintéticos y semisintéticos. Además, el uso de estos dispositivos entre los adolescentes sigue aumentando y afecta ya al 44% de los estudiantes europeos de 15 a 16 años.

En el ámbito sanitario, estima que al menos 7.600 personas murieron por sobredosis de drogas en la Unión Europea en 2024, principalmente debido al uso combinado de varias sustancias, y advierte del creciente impacto de los opioides sintéticos de alta potencia en varios Estados miembros.

Y es que el Gobierno español ha reconocido, a través del informe del Departamento de Seguridad Nacional (DSN), que existen más de 600 lanchas rápidas sospechosas de realizar operaciones relacionadas con el tráfico de drogas, principalmente en la zona del Estrecho de Gibraltar, así como una expansión de las zonas de escondite cada vez más hacia el oeste (costa de Huelva y Portugal) y hacia el este (costa de Levante, desde las costas de Murcia hasta las de Girona y Baleares).