Un fin de semana inolvidable de cultura, música y celebración en Campoamor – The Leader

Campoamor se convirtió en el escenario de un memorable fin de semana de historia, cultura y entretenimiento cuando los Moros Abdelazíes de Orihuela llevaron el Gran Desembarco y el Summer Fest 2026 a la playa de La Glea.

La Gran Fiesta del Desembarco y Verano trajo el color y espectáculo de las tradiciones de Moros y Cristianos de Orihuela a la playa de La Glea

Campoamor se convirtió en el escenario de un memorable fin de semana de historia, cultura y entretenimiento cuando los Moros Abdelazíes de Orihuela llevaron el Gran Desembarco y el Summer Fest 2026 a la playa de La Glea.

La celebración de dos días presentó una de las tradiciones culturales más importantes del municipio a un público mucho más amplio, combinando el boato de las fiestas de Moros y Cristianos con música en vivo, comida, danza, deportes y actividades familiares.

Para muchos residentes expatriados en Orihuela Costa, fue la primera oportunidad de vivir de cerca el color, el dramatismo y el simbolismo de una celebración de Moros y Cristianos.

En lugar de viajar tierra adentro para asistir a uno de los desfiles tradicionales de la región, los residentes y visitantes pudieron observar el espectáculo que se desarrollaba junto al Mediterráneo, con la playa transformada en un espectacular escenario al aire libre.

Los organizadores dijeron que el evento había sido diseñado para llevar el festival más allá de sus participantes tradicionales y compartirlo con la comunidad en general. Durante todo el fin de semana se realizaron actividades gratuitas que atrajeron a residentes locales, turistas y visitantes de muchas nacionalidades.

El programa incluyó yoga, bachata, DJ, bandas en vivo, comida tradicional, cerveza y tapas, además del plato fuerte del fin de semana: el Gran Desembarco.

La historia cobró vida en la playa.

El Gran Desembarco recreó la llegada de las fuerzas árabes por mar y trajo a la costa el espíritu de las celebraciones de la Reconquista de Orihuela.

Los barcos se acercaron a la costa mientras artistas a caballo, guerreros y participantes disfrazados participaban en una batalla teatral con espadas, humo, efectos de pólvora, música y disparos de cañones.

El mar, la arena y el sol poniente proporcionaron un espectacular telón de fondo para la actuación, que atrajo a grandes multitudes a lo largo de la playa.

Muchos residentes internacionales observaron con fascinación cómo los jinetes con trajes elaborados avanzaban por la arena y los guerreros opuestos representaban dramáticas escenas de combate.

Para aquellos que no están familiarizados con la tradición, el evento ofreció una introducción accesible a la historia, el espectáculo y el espíritu comunitario detrás de las festividades de Moros y Cristianos que se celebran en las regiones de Valencia y Murcia.

En la producción participaron la Asociación de Moros y Cristianos de Orihuela, comparsas participantes, instituciones locales, el Club Náutico Campoamor, autoridades públicas y un amplio equipo de voluntarios.

Comida, música y espíritu comunitario.

La recreación histórica formó parte de un festival de fin de semana más amplio que ofreció actividades desde la mañana hasta bien entrada la noche.

El sábado comenzó con una sesión de yoga al aire libre junto al mar, antes de centrarse en la música, la comida y el entretenimiento.

Una de las atracciones más populares era la preparación de paellas gigantes al fuego de leña. Un chef especialista en arroces y un equipo de ayudantes cocinaron para la multitud utilizando métodos tradicionales, convirtiendo la comida en un espectáculo.

Los visitantes también disfrutaron de tapas, pequeños bocadillos y una selección de cervezas, incluidas variedades artesanales belgas.

El domingo ofreció un programa más relajado dirigido a familias y grupos de amigos. El día comenzó con bachata y continuó con comida, música y una celebración de la gastronomía e identidad de la Vega Baja.

Posteriormente, el festival concluyó con la proyección en directo del partido de fútbol de España contra Arabia Saudí en una pantalla gigante, añadiendo un final deportivo al fin de semana.

Cincuenta años de tradición

El acto también tuvo especial significado para los Moros Abdelazíes, que celebraban el 50 aniversario de su comparsa.

El grupo se formó el 21 de diciembre de 1976 y desde entonces se había convertido en uno de los participantes más conocidos y respetados en las fiestas de Moros y Cristianos de Orihuela.

Sus miembros fueron reconocidos por la elegancia y solemnidad de sus desfiles, sus trajes cuidadosamente diseñados y el fuerte sentido de compañerismo que se había transmitido de generación en generación.

El traje formal distintivo usado por las filas masculinas se había mantenido prácticamente sin cambios desde 1977. Incluía una chaqueta blanca y pantalones holgados con adornos dorados, una faja y una capa negras, pantuflas negras, un pañuelo blanco en la cabeza y una cimitarra.

El diseño original se basó en un traje ceremonial jordano y fue elaborado por Tono Tailors en Orihuela. Los primeros conjuntos se terminaron en junio de 1977, a tiempo para la primera aparición de la comparsa en un desfile provincial en Alicante.

El nombre Abdelazíes rindió homenaje a Abd al-Aziz, un guerrero asociado con la temprana conquista musulmana del este de la Península Ibérica y contemporáneo de Teodomiro.

Bajo el liderazgo de Francisco Sánchez Mateos, el grupo aprovechó su año de aniversario para fortalecer la conexión entre las festividades históricas de Orihuela y la creciente comunidad internacional de Orihuela Costa.

Una celebración compartida entre culturas

La decisión de organizar el evento en La Glea brindó a miles de residentes de la costa acceso directo a un evento que ofreció más que entretenimiento. Brindó la oportunidad de comprender una parte importante de la identidad local y experimentar la pasión con la que se mantienen estas tradiciones.

La combinación de recreación histórica, música, danza, comida y participación comunitaria creó un festival que cruzó fronteras lingüísticas y culturales.

Los organizadores esperaban que los visitantes se marcharan sintiendo que habían experimentado mucho más que un festival de verano ordinario.

Al llevar las celebraciones de Moros y Cristianos a la costa, los Moros Abdelazíes lograron esa ambición y crearon un fin de semana que muchos residentes, tanto españoles como expatriados, difícilmente olvidarían.

Imágenes cortesía de Raúl Campoamor