La administración Trump ha tratado de amañar las elecciones de mitad de período con planes que van mucho más allá de la manipulación.
En el centro de todos los planes del presidente se encuentran varias órdenes ejecutivas ilegales que firmó, todas ellas relacionadas con la votación.
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Una de esas órdenes ejecutivas requería que la Administración del Seguro Social entregara información personal para poder crear una base de datos para purgar a los votantes.
El plan era claramente ilegal y el juez de distrito estadounidense Sparkle Sooknanan bloqueó la base de datos:
Este caso implica dos derechos fundamentales que protegen a los estadounidenses de las extralimitaciones del gobierno: el derecho a la privacidad y el derecho al voto. El año pasado, varias agencias federales unieron fuerzas para crear una base de datos federal centralizada que contiene información privada de ciudadanos estadounidenses, incluidos números de Seguro Social, estado de ciudadanía y otros datos confidenciales. Pero hace décadas, el Congreso implementó protecciones para evitar precisamente este tipo de banco de datos centralizado. Y el expediente de este caso muestra que las agencias federales que crearon esta base de datos sabían que la base de datos viola esas protecciones legales.
Las agencias estaban luchando por cumplir con una Orden Ejecutiva destinada a remodelar las elecciones federales, que les ordenaba crear un sistema para la verificación masiva de votantes. Así que combinaron y reutilizaron al azar la información privada de millones de estadounidenses, incluidos datos de ciudadanía que sabían que no eran confiables.
Desde entonces, los estados se han asociado con el gobierno federal para acceder a la base de datos y están eliminando activamente a ciudadanos estadounidenses de las listas de votantes basándose en información inexacta. En definitiva, el gobierno federal ha pisoteado conscientemente los derechos de privacidad de los ciudadanos estadounidenses de una manera que amenaza el sagrado derecho al voto. Este Tribunal no puede quedarse de brazos cruzados mientras eso sucede.
El fallo está siendo aclamado como una gran victoria para la privacidad y los derechos de voto.