El Govern impulsa el catalán en las cárceles: “Hablarlo nos abre puertas”

Wryel es interno en el Centre Penitenciari de Joves, ubicado en La Roca del Vallès. Nació en Brasil, pero entiende y habla con fluidez el catalán porque cursó la ESO en Catalunya. Su caso es parecido al de Kevin, originario de Ecuador, pero también escolarizado en esta comunidad, o al de Huyang, que nació en una población cercana a Shanghái, pero llegó a Barcelona cuando tenía dos años. Ellos son un reflejo de la población reclusa en Cataluña: más del 60% tiene conocimientos de lengua catalana e incluso ha hecho formación en este idioma, pero solo un 13,7% lo usa, un porcentaje que se ha reducido en los últimos años, según datos de la Generalitat, que ahora quiere revertir esta tendencia.

Desde las consellerías de Justicia y Política Lingüística se ha puesto en marcha la campaña ‘El català obre portes’ (El catalán abre puertas), para fomentar el uso de la lengua catalana en las prisiones. Este lema cobra un significado especial al tratarse de una cárcel, donde las puertas no están abiertas. “El catalán debe ser una herramienta dentro del proceso de rehabilitación y reinserción”, explica el conseller Francesc Xavier Vila, que este viernes se ha desplazado hasta el centro penitenciario de La Roca del Vallès, que acoge a jóvenes de entre 18 y 21 años. Según Vila, el objetivo es que en 2030 haya aumentado en un 20% su uso en las prisiones.

El objetivo del Govern es que en 2030 haya aumentado en un 20% el uso del catalán en las prisiones

Los consellers Francesc Xavier Vila y Ramon Espadaler, durante su visita en el Centre Penitenciari de Joves de la Roca / EL PERIÓDICO

Para conseguirlo, la Generalitat prevé intervenir en dos ámbitos: el de los presos y el de los funcionarios. Aunque se trata de dos frentes estrechamente vinculados. “Es como en la calle. En la medida en que los profesionales hacemos un uso normal, sin ninguna manía ni discriminación, los internos también responden con total normalidad”, resume el director del recinto, Lluís Plaza. Actualmente, según datos de la Generalitat, el uso del catalán entre los funcionarios de prisiones es del 74%, pero, cuando estos trabajadores se dirigen a los internos, baja hasta el 17%.

El plan contempla campañas de sensibilización para los trabajadores de los centros, formación para los empleados del Centre d’Iniciatives per a la Reinserció (CIRE) -la mitad no tiene acreditado el nivel de catalán-, y la incorporación de referentes lingüísticos en cada uno de los equipamientos. Con todas estas acciones, explica el conseller Ramon Espadaler, se busca “sacar el catalán de las aulas y ponerlo en los espacios deportivos y de ocio, en las bibliotecas y en los pasillos” de las cárceles.

Queremos sacar el catalán de las aulas y ponerlo en los espacios deportivos y de ocio, en las bibliotecas y en los pasillos.

Ramón Espadaler

— Conseller de Justicia

Normalizar el catalán

Este centro penitenciario del Vallès ya cuenta con varios referentes lingüísticos: Élia, que es bibliotecaria y se encarga de recomendar lecturas a los reclusos; Martí, jefe de la unidad de ingresos; e Isaac, responsable del taller de producción, un espacio en el que los jóvenes internos trabajan unas tres o cuatro horas al día y cobran una nómina. “Se busca que ganen competencias y hábitos laborales”, explica Isaac, algo que es especialmente importante entre los internos de estas edades, ya que muchos de ellos no han tenido ninguna experiencia previa en el entorno profesional.

En espacios como el taller también se practica la inmersión lingüística, puesto que Isaac siempre les habla en catalán. “Eso sí, tenemos que adaptar el lenguaje para no perder la comunicación. Tiene que ser un puente, no una barrera”, matiza. Martí considera que su trabajo como referente idiomático es la “normalización” del catalán. “Hay que cambiar la mentalidad y me doy cuenta de que la mayoría te entiende, y algunos incluso te sorprenden hablándolo. Se tiene que normalizar”, manifiesta.

Huyang Liu, durante uno de los talleres de producción

Huyang Liu, durante uno de los talleres de producción / EL PERIÓDICO

Huyang es uno de los jóvenes internos que participa en el taller de producción, y su tarea se basa en preparar bolsas de cartón. Habla el catalán que aprendió en el colegio con “algunos funcionarios y profesores”, pero reconoce que usa el castellano para comunicarse con todos aquellos compañeros que no lo entienden. Según la Generalitat, un 33% de los internos en Cataluña desconocen completamente la lengua. Sin embargo, valora muy positivamente que en la cárcel se haga un esfuerzo para que los internos lo aprendan y lo usen: “Estamos viviendo en Catalunya, si hablamos catalán, nos irá mejor”.

Una opinión que comparten Kevin y Wryel, que creen que conocer esta lengua puede ayudarles en el ámbito laboral cuando termine su reclusión, y que agradecen esta “oportunidad”. “Hay gente que piensa que, como soy latino, no sabré hablar catalán. Pero, cuando hablas con ellos, se sorprenden de que sepas hablar catalán, y esto abre puertas a día de hoy”, concluye Kevin, desde la biblioteca del centro, donde los presos leen libros, juegan al ajedrez y consultan la prensa del día.

“Se piensa que somos delincuentes y no solo somos esto; hemos cometido un error

Wryel, recluso en el Centro Penitenciari de Jóvenes

Wryel, por ejemplo, explica que siempre que puede leer la información deportiva a través de las páginas de EL PERIÓDICO y reconoce que estos días está muy interesado en el Mundial de fútbol. “A ver si viene el Barça a ficharme”, exclama entre risas, mientras habla con los dos consellers del Govern y trata de romper tabúes: “Se piensan que somos delincuentes, y no somos solo esto. Hemos cometido un error, pero podemos pensarlo dos veces la próxima vez”. Y Kevin remata: “Somos jóvenes, aún tenemos opción de cambiar y de salir con otra mentalidad”.

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