Cuando la icónica banda de rock Queen preguntó: “¿Quién quiere vivir para siempre?” La pregunta era retórica, pero para muchas personas la respuesta fue “Sí”.
Bueno, un nuevo estudio sugiere que la vida inmortal puede ser científicamente imposible, incluso si de alguna manera encontráramos la medicina antienvejecimiento perfecta.
Si los científicos lograran superar todos los demás aspectos del envejecimiento, los humanos aún no podrían vivir para siempre, según muestra la nueva investigación. Las mutaciones aleatorias del ADN continuarían acumulándose en nuestras células hasta que el cuerpo ya no pudiera funcionar.
Las simulaciones realizadas por un equipo del Instituto Skolkovo de Ciencia y Tecnología en Rusia sugieren que este proceso podría imponer un límite fundamental a la esperanza de vida humana, ya que la mayoría de las personas no vivirían más de 150 a 190 años en este escenario optimista.
Eso es aproximadamente el doble de la longevidad actual de los humanos, de unos 79 años en circunstancias afortunadas, pero sigue siendo un límite estricto en la esperanza de vida humana.
Pero en lugar de predecir cuánto tiempo podrían vivir los humanos, los investigadores dicen que su marco ofrece una nueva forma de medir la contribución de diferentes procesos biológicos al envejecimiento.
“Por tanto, presentamos un marco sólido para evaluar el impacto de las mutaciones somáticas en el envejecimiento y proponemos un enfoque novedoso para modelar el envejecimiento”, escriben en un artículo publicado en npj Aging.
Los investigadores dicen que este marco podría ayudar a los científicos a estimar en qué medida contribuyen los diferentes procesos biológicos al envejecimiento, lo que podría ayudar a identificar qué mecanismos deberían priorizarse en los esfuerzos por frenarlo.
A medida que envejecemos, nuestro riesgo de padecer ciertas enfermedades aumenta exponencialmente. El cáncer, las enfermedades cardíacas y la demencia son algunas de las dolencias (y causas de muerte) más comunes entre las personas mayores.
Sin embargo, el envejecimiento no se trata sólo de enfermedades. A lo largo de la vida, nuestro ADN acumula gradualmente mutaciones aleatorias. Cada vez que una célula se divide, pueden surgir pequeños errores en nuestro ADN. Nuestros cuerpos son excelentes para reparar este daño, pero no son perfectos.
Con el tiempo, estas mutaciones somáticas se acumulan. La mayoría son inofensivos, mientras que unos pocos pueden contribuir a enfermedades como el cáncer.
Pero incluso si el cáncer y cualquier otra enfermedad relacionada con la edad pudieran prevenirse de alguna manera, las mutaciones continuarían acumulándose, afectando gradualmente el buen funcionamiento de nuestras células, según el nuevo análisis.
Dirigidos por el biólogo computacional Dmitrii Kriukov, los investigadores formularon una pregunta engañosamente simple: si todas las demás características del envejecimiento pudieran eliminarse de alguna manera, ¿las mutaciones aleatorias del ADN limitarían por sí solas la duración de la vida de los humanos?

Esta no fue una predicción de cuánto tiempo vivirá la gente en el futuro.
Más bien, fue un experimento mental diseñado para estimar el límite superior que las mutaciones somáticas por sí solas podrían imponer para mejorar nuestro enfoque para comprender el envejecimiento.
Los investigadores construyeron un modelo matemático que cuantificó sistemáticamente cómo la tasa de mutación del ADN afecta a los principales órganos del cuerpo y utilizaron esta información para calcular la esperanza de vida de una población humana libre de enfermedades relacionadas con la edad.
La respuesta fue sorprendentemente optimista, al menos en comparación con la longevidad humana actual.
Dependiendo del modelo, la esperanza de vida media osciló entre 146 y 194 años.
En teoría, algunos individuos excepcionales podrían vivir mucho más tiempo, pero nadie viviría para siempre.
“Se trata de una estimación matemática (aunque cuidadosa), no de datos experimentales”, señala Kriukov.
La esperanza de vida máxima calculada “no es un veredicto de inevitabilidad”, dice, “pero sí resalta que las mutaciones somáticas, aunque sorprendentemente débiles como factor independiente del envejecimiento, pueden volverse críticas cuando se combinan con otros mecanismos”.
Curiosamente, los investigadores descubrieron que algunas células son más resistentes que otras. Muchos tejidos, como la piel y el hígado, reemplazan constantemente las células viejas por otras nuevas y, en teoría, pueden continuar esta reposición durante mucho tiempo.
Otros órganos vitales son menos resistentes. Las células del corazón y del cerebro son en gran medida irremplazables, por lo que continúan acumulando mutaciones a medida que pasan los años. Son estas células de larga vida las que imponen las limitaciones más estrictas en la esperanza de vida, descubrió el equipo.
La investigación hizo otra observación interesante.
La idea de que la acumulación de mutaciones en el ADN podría ser la causa fundamental del envejecimiento ha sido debatida durante décadas y constituye la base de la teoría de las mutaciones somáticas del envejecimiento.
Estudios anteriores han demostrado que las mutaciones se acumulan a lo largo de la vida, pero la cuestión de si ellas por sí solas podrían explicar el envejecimiento sigue siendo controvertida.
El trabajo de Kriukov y su equipo sugiere que las mutaciones somáticas probablemente sean sólo una parte de la historia del envejecimiento. Si las mutaciones por sí solas establecen una esperanza de vida media de alrededor de 156 años, y los humanos actualmente viven vidas mucho más cortas, entonces otros factores también deben estar imponiendo límites.

El hallazgo refuerza una visión cada vez más común de que el envejecimiento es complicado, con muchos factores contribuyentes, y que identificar y comprender esos factores individuales podría ser clave para una vida futura feliz y saludable.
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Los investigadores tienen cuidado en señalar que su trabajo es sólo una parte del panorama general, y que resolver este problema probablemente requerirá colaboración en muchos campos.
“Nuestro trabajo proporciona un primer paso fundamental hacia la disección del envejecimiento en componentes mecanicistas cuantificables”, escriben.
“En última instancia, la incorporación de otros factores importantes del envejecimiento podría allanar el camino hacia una teoría integral y mecanicista del envejecimiento. Lograrlo requeriría esfuerzos coordinados entre múltiples grupos de investigación, una perspectiva desafiante pero cada vez más alcanzable en el futuro cercano”.
Los hallazgos han sido publicados en npj Aging.
Este artículo fue verificado por Clare Watson y editado por Peter Dockrill. Si bien nos enorgullecemos de nuestro proceso, somos humanos. Si detecta un error, háganoslo saber.