120 inscripciones antiguas sugieren que las mujeres romanas se reunieron en las profundidades del subsuelo para adorar a ‘la Dama’

A más de 200 metros (650 pies) dentro de una cueva en Valencia, la luz del día desaparece, los muros de piedra se cierran y pequeños estanques acumulan agua que gotea a través de pasajes subterráneos. Hace casi 2.000 años, los visitantes romanos hacían el mismo viaje a Cova Dones. Dejaron ofrendas en el agua y grabaron palabras en las paredes y el techo de la cámara.

Los investigadores han documentado hasta ahora al menos 120 inscripciones en latín, muchas más que las 15 conocidas anteriormente. La mayoría data de los siglos I y II d.C. Juntos, sugieren que Cova Dones era un santuario organizado donde las mujeres adoraban a una misteriosa diosa conocida como Domina, o “la Dama”.

“Los resultados preliminares indican que Cova Dones era una cueva-santuario frecuentada por mujeres, ya que entre las inscripciones documentadas hasta el momento aparecen varios nombres femeninos”, afirma el equipo de investigación en una nota de prensa traducida.

Inscripciones romanas revelan el papel de la mujer en Cova Dones

Las inscripciones están concentradas en una cámara que los investigadores llaman “Santuario Romano”, descubierta en 2024. Entre los textos aparecen varios nombres femeninos, que ofrecen evidencia inusualmente directa de la participación de las mujeres en la vida religiosa.

Cinco inscripciones votivas están dedicadas a Domina. Tres también contienen “MALACI”, un epíteto previamente desconocido para una diosa. Su significado sigue siendo incierto, aunque los investigadores sospechan que puede conectar a la deidad con el agua, una posibilidad convincente en una cámara marcada por piscinas naturales.

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Los objetos encontrados cerca incluyen anillos, una pulsera, vasijas en forma de cáliz, cerámica, restos de animales y numerosos espirales de huso. Estas herramientas textiles estaban estrechamente asociadas con las mujeres en la antigüedad y pueden haber sido ofrendas.

“Encontramos numerosos espirales de huso en el santuario, lo que probablemente indica la ofrenda de husos, una herramienta para trabajar textiles que, en la antigüedad, se asociaba con la esfera femenina. Este hecho encajaría con la evidencia epigráfica que apunta a la participación activa de las mujeres en el santuario”, explicó la codirectora del equipo Virginia Barciela.

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La evidencia apunta a un culto romano organizado

Las repetidas dedicatorias y la colocación deliberada de las inscripciones apuntan a un culto específico con rituales establecidos.

“La existencia de al menos cinco inscripciones dedicadas a esta misma deidad demuestra que no estamos ante visitas esporádicas con un fin religioso genérico, sino más bien ante un culto específico dedicado a una deidad concreta”, afirma Sergio García-Dils, profesor de la UNED-Sevilla. “Asimismo, el hecho de que los textos se concentren en una zona concreta y delimitada de la cueva, alejada de la entrada, confirma que se trata de un culto organizado”.

Si el recuento se mantiene, Cova Dones podría contener más inscripciones en latín que cualquier otra cueva-santuario conocida en la Hispania romana y potencialmente en todo el Imperio Romano. Debido a que los textos y las ofrendas permanecen juntos, los investigadores pueden reconstruir quién visitó y qué hicieron allí.

Futuras excavaciones podrían revelar más sobre Domina

Gran parte de Cova Dones espera un estudio detallado y aún quedan muchas inscripciones por descifrar. El trabajo futuro examinará el epíteto desconocido de la diosa, los artefactos y cómo los rituales cambiaron con el tiempo.

Los investigadores también planean mejorar el acceso y la seguridad, crear un gemelo digital de la cueva y terminar de catalogar su arte paleolítico. Cada nueva inscripción podría añadir otra voz a la historia y sacar a la luz a las mujeres que entraron en este oscuro santuario hace casi dos milenios.

“Esta asociación in situ de materiales arqueológicos e inscripciones rupestres en un santuario subterráneo romano es excepcional y hace de Dones un sitio único para estudiar de forma integral e interdisciplinar la dinámica ritual celebrada en la cueva a lo largo del tiempo”, concluyó el codirector del equipo, Aitor Ruiz-Redondo.

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