Los signos del deterioro mental de Donald Trump son abundantes.  Su comportamiento público es extraño y autosaboteador.  Necesita los votos de las mujeres, pero continúa mostrando arrebatos abusivos hacia E. Jean Carroll, de 80 años.  Confundió a Nikki Haley con Nancy Pelosi, lanzó una queja extraña acerca de que el maíz no es un líquido y dijo erróneamente que el presidente de la Cámara es responsable de la seguridad en el Capitolio.  Haley dice: “Necesitamos un presidente que esté en la cima de su juego”.

Trump muestra signos de confusión y desorientación. ¿Cita mal la ciencia, la historia, la Biblia y la Constitución porque no es inteligente, o es incompetencia mental? ¿Utiliza la técnica comunicativa de la repetición porque se le acaba el contenido relevante o sufre pérdida de memoria o TOC verbal? Cualquiera que sea la raíz de estos comportamientos, están por debajo de los niveles de aptitud mental del presidente actual y anterior.

Los republicanos cuestionan constantemente la agudeza mental y la resistencia del presidente Biden para desempeñar las funciones del presidente. Pasan por alto que este año visitó dos zonas de guerra, está negociando la crisis de Oriente Medio en Gaza, está llevando a cabo reuniones bipartidistas para llegar a un acuerdo que resuelva la crisis en la frontera sur, buscando financiación del Congreso para Ucrania e Israel y está haciendo campaña en todo el mundo. país para la reelección.

Donald Trump pronunció un discurso en el que advirtió que el presidente Joe Biden podría llevar a Estados Unidos a la “Segunda Guerra Mundial” y pareció confundirlo con el expresidente Barack Obama.

Biden no es un copo de nieve, como el congresista republicano Josh Hawley, que buscó refugio durante la insurrección del 6 de enero en el Capitolio o Donald Trump, que se negó a visitar las tumbas de los soldados estadounidenses en un cementerio en Francia debido a las ligeras condiciones de lluvia.
Trump entra y sale laboriosamente de juzgados, aviones y mítines para promover su candidatura a la presidencia. Sin embargo, llegar a un cementerio para honrar a los soldados caídos en suelo extranjero no le resultó cómodo, por lo que descartó la visita. Lo único fuerte de Trump son sus exageradas declaraciones sobre ser fuerte porque admira a los dictadores caudillos.
Los dictadores interpretan a Trump como a un títere. Ven lo inseguro que es un hombre y explotan su necesidad de ser visto como un hombre fuerte construyendo su ego débil con cumplidos falsos. Es vergonzoso ver a Trump adular a Victor Orban y Vladimir Putin. Los votantes del MAGA evitan comentar sobre los bromances de Trump con matones autocráticos y peligrosos que odian a Estados Unidos. SU NECESIDAD DE SER AMADO POR LOS DICTADORES ES OTRA SEÑAL DE PROBLEMAS MENTALES QUE LO HACEN INAPTO PARA PROTEGER A ESTADOS UNIDOS DE LOS ENEMIGOS EXTRANJEROS.

Publicado por rebeccaperber