Los humanos probablemente masacraron animales parecidos a armadillos de 6 pies de largo hace más de 20.000 años, según un estudio informe en MÁS UNO. Estos hallazgos no sólo representan una interesante elección dietética (y hacen que uno se pregunte qué sabor habría tenido el antiguo armadillo), sino que también retroceden unos 6.000 años el tiempo de ocupación humana conocida de América del Sur.
Carniceros del Pleistoceno
Los científicos analizaron marcas de cortes en partes de la pelvis, la cola y la armadura corporal de una criatura llamada gliptodonte, también conocido como Neoesclerocalipto. Llegaron a la conclusión de que las marcas en el fósil hallado en el sur de Sudamérica se habían hecho con herramientas de piedra. El patrón de las marcas también indicaba que los carniceros buscaban carne densa.
“Descubrimos que las marcas de corte no estaban distribuidas aleatoriamente, sino que se concentraban en aquellos elementos esqueléticos que albergaban grandes paquetes musculares, como la pelvis y la cola”, afirma el coautor del artículo. Miguel Delgadoarqueólogo de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina.
Aunque los científicos no tenían forma de reconstruir el orden en que se hicieron los cortes, notaron que las marcas se concentraban cerca de donde se encontraban los tendones más grandes, es decir, los trozos de carne más jugosos.
“Este es un patrón típico que se observa durante un proceso de carnicería”, dice Delgad.
Leer más: ¿Qué animales cazaban principalmente los primeros humanos?
La llegada de los humanos a Sudamérica
El momento en que se hicieron esas marcas también es significativo. La datación por radiocarbono indica que estos fósiles tienen alrededor de 21.000 años, casi 6.000 años más que otras evidencias arqueológicas conocidas de actividad humana en el sur de Sudamérica. El fósil fue encontrado cerca del río Reconquista, al noreste de la región pampeana en Argentina.
Los antropólogos llevan mucho tiempo debatiendo acaloradamente cuándo empezaron a habitar los humanos en Sudamérica, afirma Delgad. Hasta hace poco, el modelo tradicional sostenía que los humanos llegaron allí hace 16.000 años. Este estudio aporta pruebas de que los humanos entraron en el continente durante o antes del Último Máximo Glacial (hace entre 25.000 y 18.000 años), un período caracterizado por entornos fríos y secos.
“Esto implica que los humanos se adaptaron con éxito a los duros entornos que caracterizaron a ese período”, afirma Delgad. Los autores sugieren que más excavaciones en el sitio podrían aportar más pruebas que respalden esa afirmación.
Leer más: La migración de los antiguos pueblos indígenas de Sudamérica es una historia compleja
La extinción de los mamíferos en la época del Pleistoceno
El momento en que los humanos llegaron a ese continente podría ser relevante para la extinción de muchos grandes mamíferos al final del Pleistoceno. Aunque ese período de extinción es complejo y no se comprende bien, este nuevo estudio podría aportar algo de claridad a los factores que contribuyeron a él.
“Parece que los humanos, los cambios climáticos y las modificaciones del paisaje contribuyeron de manera diferencial a su extinción, pero la importancia de nuestro hallazgo es que los humanos consumían megafauna mucho antes de lo que pensábamos, lo que probablemente indica que el factor humano puede haber sido relevante en el proceso de extinción”, dice Delgad.
Leer más: Cómo sobrevivieron los humanos a la Edad de Hielo
Fuentes del artículo
Nuestros escritores en Discovermagazine.com Utilizamos estudios revisados por pares y fuentes de alta calidad para nuestros artículos, y nuestros editores revisan la precisión científica y los estándares editoriales. Revise las fuentes utilizadas a continuación para este artículo:
Antes de unirse a Discover Magazine, Paul Smaglik trabajó durante más de 20 años como periodista científico, especializándose en políticas de ciencias biológicas en Estados Unidos y en cuestiones relacionadas con la carrera científica a nivel mundial. Comenzó su carrera en periódicos, pero luego se pasó a revistas científicas. Su trabajo ha aparecido en publicaciones como Science News, Science, Nature y Scientific American.