El presidente del Gobierno socialista español, Pedro Sánchez, ejerció su derecho a no testificar ante un juez hoy, en el marco de una investigación judicial en curso sobre las acusaciones de corrupción y tráfico de influencias contra su esposa, Begoña Gómez.
Tras el breve cara a cara con el juez Juan Carlos Peinado en el palacio de La Moncloa el martes por la mañana, se supo que Sánchez había presentado una querella contra el magistrado a través de la Abogacía del Estado.
Si bien Gómez ha guardado silencio sobre la investigación en curso sobre sus actividades, Sánchez ha declarado públicamente en varias ocasiones que ella ha No he hecho nada malo y ha denunciado la investigación como un esfuerzo para socavarlo a él y a su gobierno, una coalición del Partido Socialista y la alianza izquierdista Sumar.
Es más, no sólo los abogados defensores de Gómez habían apelado la decisión del juez de citar a declarar a Sánchez, sino también el fiscal.
A Gómez se le ha acusado de aprovechar el papel de Sánchez como primer ministro para obtener ventajas en su carrera profesional.
Las denuncias fueron presentadas por primera vez ante el juzgado de Madrid a cargo de la investigación en abril por Manos Limpias, un sindicato que tiene vínculos con la extrema derecha.
Sin embargo, esas acusaciones se basaban en recortes de periódicos sobre Gómez, algunos de los cuales ya se ha demostrado que son falsos.
Desde entonces, a la demanda se ha sumado Hazte Oir (Hazte Oír), una asociación católica conocida por sus campañas contra el aborto.
El 19 de julio la propia Gómez fue citada a declarar por el juez Peinado, pero ella, al igual que su marido, también optó por no decir nada.
El juez estaría investigando los tratos de Gómez con el empresario Juan Carlos Barrabés, que en su día buscó financiación pública y recibió 23 millones de euros en contratos públicos.
Tras el encuentro que el juez mantuvo hoy con Sánchez en La Moncloa, éste presentó la demanda contra Peinado en “defensa de la institución del gabinete del presidente”, según informaron fuentes gubernamentales al diario español. El País.
“Son múltiples los elementos que hacen evidente que la declaración tomada contraviene las normas que la regulan, despojando a quien ostenta el cargo de primer ministro de uno de los poderes del Estado de las garantías que ofrece la Ley de Enjuiciamiento Criminal desde 1882”, señala la demanda de 35 páginas.
El documento también señala que a Sánchez no se le permitió testificar por escrito, como es habitual en el caso de los miembros del Gobierno.
La Abogacía del Estado también argumentó en la demanda que existe una contradicción en la actuación del juez, al pretender interrogar a Sánchez como marido de Gómez, cuando a ella se le investiga por ser la esposa del presidente del Gobierno.
Hoy es la primera vez que un primer ministro español es llamado a testificar ante un tribunal desde que Mariano Rajoy, ex primer ministro del conservador Partido Popular (PP), fue citado como testigo en un caso de corrupción relacionado con su partido en 2017.
En abril, cuando se conoció la noticia de la demanda contra Gómez, Sánchez tomó la medida sin precedentes de tomarse un descanso de cinco días de sus funciones oficiales mientras consideraba si continuar como primer ministro de España.
Después de ese período, decidió continuar, pero prometió tomar medidas enérgicas contra los medios de prensa que publicaran lo que llamó ataques “infundados” contra su esposa.