El PP sube el precio del pacto para el reparto de menores

Las posturas partidistas enrocan la búsqueda de una solución para mejorar la atención de la infancia migrante que llega sola Canarias. A las puertas de los meses en los que el flujo migratorio por la ruta atlántica se dispara por la mejoría de las condiciones meteorológicas, Gobierno central y PP mantienen un duelo político por la reforma del artículo 35 de la ley de extranjería paralelo a la emergencia humanitaria que se vive en el Archipiélago, donde más de 5.500 niños y adolescentes están bajo la tutela del Ejecutivo regional y donde se espera que antes de final de año lleguen otros 7.000, según las previsiones del Ministerio del Interior. Las vacaciones de verano han congelado los contactos entre formaciones y la crisis migratoria se ha guardado en un cajón, a pesar de las peticiones de auxilio de Canarias, a las que se ha sumado Ceuta. A lo largo del agosto, Gobierno y PP no han movido ficha para encontrar espacios comunes y acercar posturas, olvidando que quienes realmente esperan por una respuesta son niños en una situación de máxima vulnerabilidad.