Los investigadores monitorearon a 32 personas mientras observaban una piscina, un árbol en un estacionamiento y un letrero sobre una calle muy transitada. Durante las pruebas de 100 segundos, la presión arterial fue más baja en promedio mientras observaban el agua, incluso sin aire salado ni olas rompientes, lo que sugiere que la presencia visual del agua por sí sola puede producir una respuesta de relajación rápida y temporal.
Una vista del mar llega como un paquete. Hay agua en movimiento, cielo abierto, viento, sal, sonido y, a menudo, una sensación de haberse alejado de las exigencias ordinarias. Si…