Una MUJER murió el sábado en el hospital, cinco días después de ser atacada por dos perros que se habían escapado de la casa de su vecino en la zona de Alguazas de Murcia.
Josefa Bravo, de 96 años, sufrió mordeduras mortales por parte de dos perras de entre seis y ocho meses de edad, que supuestamente eran cruces entre un American Staffordshire Terrier y un American Bully.
Los animales están recluidos en un centro especializado de Mazarrón y no tenían microchips, seguro ni ningún otro documento a pesar de estar en la categoría de “perros peligrosos”.
Se descubrió que otros dos perros, incluida su madre, no tenían documentos de registro.
El ataque se produjo a pocos metros de la vivienda de Josefa el pasado martes por la tarde cuando los perros se escaparon de su propiedad sin que su dueño estuviera presente.
Según fuentes municipales, fue mordida en varias partes del cuerpo, especialmente en el brazo, que quedó gravemente desgarrado.
“La señora había salido a alimentar a los gatos callejeros que merodean por la puerta de su casa, como suele hacer, cuando encontró a los perros, los cuales al parecer la atacaron”, dijo el vecino Juan.
le dijo al La Verdad periódico: “Escuché los gritos de su sobrina, que vive con ella, y llamaron a la Guardia Civil para intentar liberarla de las garras de los perros”.
Inicialmente, el personal de la ambulancia no pudo tratar a Josefa debido al carácter agresivo de los perros y tuvo que esperar a que los familiares del dueño se hicieran cargo de ellos.
Ingresó en el Hospital Morales Meseguer de Murcia pero no pudo ser operada debido a su avanzada edad y falleció el sábado.
El dueño del perro es un hombre de 24 años que se encontraba trabajando en Almería cuando se produjo el fatal ataque.
Se enfrenta a un posible cargo de homicidio imprudente y a multas de hasta 500.000 euros.
El hombre, llamado Jesús, dio un relato detallado a La Verdad después de que su padre y su novia sujetaran a los animales.
“Los perros escaparon por una alcantarilla cuya tapa no sé cómo lograron abrir”.
“Lo tengo todo precisamente vallado, para que no haya manera de que se salgan y creo que en ese aspecto he hecho lo que he podido”, añadió.
“Seguramente los perros se pusieron nerviosos al ver a los gatos callejeros y son casi cachorros y suelen jugar”.
“Yo creo que la mujer no habría muerto si no fuera por su avanzada edad, porque no sólo son las heridas que le pudieron haber causado los animales, que quizás no fueron tan graves, sino también las que uno sufre al caer”, especuló Jesús.
Jesús evaluó que al no tener a los perros en casa no creía que necesitara un seguro y añadió que prefiere “no volver a verlos”.
El funeral de Josefa Bravo tuvo lugar el domingo y el ayuntamiento de Alguazas guardó un minuto de silencio en su memoria el lunes en la escalinata del Ayuntamiento.
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