OPINIÓN DE PRENSA DE OLIVA: Con los residentes afectados por facturas de agua ridículas de hasta 70.000 € en La Viñuela, Málaga, ¿puede prevalecer la cordura?

Las exorbitantes facturas de agua en La Viñuela parecen otro fiasco que podría haberse evitado fácilmente.

Las nuevas tarifas del agua diseñadas para castigar a los usuarios irresponsables no pueden considerarse aceptables si generan facturas impagables y, potencialmente, destructoras de vidas.

Con el embalse cercano a niveles terriblemente bajos, podría haber parecido una buena idea introducir tarifas que aumenten exponencialmente con el uso. Y todavía podría serlo.

Pero claramente, facturas de agua de cinco cifras es un resultado absurdo, especialmente cuando las cantidades de agua supuestamente utilizadas son físicamente imposibles.

Además, decirles a los residentes que han utilizado “millones” de litros de agua es una afirmación extraordinaria que requiere pruebas extraordinarias.

Simplemente entregar facturas insondables y decirles a los residentes que paguen de todos modos no es una solución viable.

Si el agua se escapó por una fuga o fue robada por agricultores de mango o aguacate, es necesario demostrarlo.

El personal del ayuntamiento debe trabajar con los residentes (que, no lo olvidemos, son sus vecinos) para llegar al fondo del problema.

Un comportamiento quisquilloso y poco comunicativo, junto con un apetito de castigo, sólo destrozará a la comunidad.

El ayuntamiento debería haberse comprometido con sus residentes desde el principio y ofrecerles garantías de que la situación se investigaría exhaustiva y justamente.

Después de todo, es obvio que las víctimas expatriadas que aparecen en nuestra primera plana no llenaban piscinas de tamaño olímpico ni cultivaban cultivos comerciales.

Puede ser que a los residentes que se han encontrado con cientos de demandas (que todavía son una píldora dolorosa de tragar) se les haya facturado de manera justa.

Si hay residentes que no han cuidado su consumo de agua, entonces una factura de 500 euros puede ser útil: lección aprendida.

Sin embargo, el ayuntamiento debe reconocer que algo salió mal para algunos residentes, aunque tal vez no para todos los denunciantes.

Los buenos propietarios de viviendas que pagan impuestos no deberían sufrir esta tortura.

Esperemos que aún pueda prevalecer la cordura.

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