ESTA espectacular instantánea de un paisaje en el Salar de Atacama, un salar en el norte de Chile, fue capturada con un dron por un fotógrafo Olivier Grunewald.
Ha documentado el viaje de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS) y de la Universidad chilena de Antofagasta hasta los confines del salar de 3.000 kilómetros cuadrados, a altitudes de hasta 4.000 metros, mientras emprenden un misión para sondear el comienzos de la vida sí mismo.
Están aquí porque las aguas ácidas e hipersalinas del salar, que lo hacen inhóspito para prácticamente toda la vida, albergan una gama notablemente diversa de microorganismos que pueden contener pistas sobre las formas de vida primitivas que dominaron la Tierra primitiva.

Estas especies podrían proporcionar más pruebas de que los animales, las plantas y los hongos descienden de un grupo de microbios llamados arqueas, en particular de un subgrupo llamado Asgards, con el que compartimos algunos de nuestros genes.
Algunos miembros del equipo se muestran arriba recogiendo agua de la Laguna Roja, que también se muestra en la parte inferior izquierda de la imagen principal. Su color se debe a las sales de cloruro de sodio, arsénico y bórax, así como a los pigmentos rojos secretados por ciertas arqueas.
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