Para evitar aún más sospechas, estos trabajadores colocaron maletas estratégicamente como barreras cerca de la entrada de la bodega e incluso instalaron cortinas de seguridad rígidas, supuestamente para asegurar el equipaje, pero en realidad ayudaban a sus actividades delictivas.
Este grupo de crimen organizado estaba altamente estructurado y a sus miembros se les asignaban roles específicos: seleccionar vuelos, ocultar artículos robados, sacarlos de contrabando del aeropuerto, venderlos en joyerías o en línea y distribuir ganancias. Utilizaron ropa con costuras internas cosidas manualmente y casilleros personales para ocultar los bienes robados.

La investigación ha sido llevada a cabo por la Unidad de Análisis e Investigación Fiscal y de Fronteras (UDAIFF) del Aeropuerto de Tenerife Sur, con el apoyo de la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC). La Guardia Civil colaboró con la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), y diversas compañías aéreas que operan en el Aeropuerto Reina Sofía.
La operación fue supervisada por el Juzgado de Instrucción número 4 de Granadilla de Abona. Para más detalles se puede contactar con la Oficina de Prensa de la Guardia Civil en Santa Cruz de Tenerife.