El año que le queda a la legislatura catalana se le puede hacer muy largo a Junts per Catalunya. La convivencia dentro del grupo parlamentario nunca ha sido fácilcon sectores con las espadas en alto, pero la salida de Laura Borrás de la Cámara hace un año, tras una larga interinidad, haber parecido aportado cierta calma. Sin embargo, la denuncia por acoso de dos diputadas afines a la expresidenta del Parlament contra la dirección de las filas ha desbaratado la aparente tranquilidad. Cristina Casol ya ha podido ser expulsada del grupo, tras no haber acreditado los hechos que constaban en su denuncia por acoso tras la investigación de la Oficina de Igualdad, pero no piensa dar su brazo a torcer y ya estudia cómo recurrir a la justicia ordinaria. Según fuentes consultadas por EL PERIÓDICO, lo hará en cuanto tenga el resultado de la otra denuncia ante la Cámara, la que presentó Aurora Madaulaque justo esta pasada semana recuperó la actividad política tras dos meses de baja por este caso.
“Desde Junts per Catalunya, solidaridad con las mujeres que están sufriendo esta discriminación en El Salvador. Una vez más, el Parlament de Catalunya hace de altavoz de las injusticias que violan derechos de las mujeres, como lo hicimos también en el caso de vanesa mendoza en Andorra”. Esta fue la primera intervención de Madaula tras reincorporarse el pasado jueves al Parlament. Y no es baladí que lo hiciera con una referencia al caso de Mendoza, que fue justamente el detonante de su denuncia. Madaula había firmado una declaración institucional en apoyo a la activista andorrana sin la aprobación de la cúpula posconvergente que, en cuanto tuvo conocimiento de ello, la obligó a echarse atrás. Al día siguiente, coincidiendo con el pleno de mujeres, Madaula acusó a sus compañeros de partido de “acoso parlamentario”. “Violencia machista es que modifican tu propuesta sin tu opinión”, espetó desde el atril.
Su incriminación le valió una reprimenda de la mayoría de diputados de Junts y la invitación de la presidenta del Parlament, Anna Erra, a dimitir como secretaría segunda de la Mesa del Parlament. La dirección de Junts acusa a Madaula de haber usado el presunto acoso por razón de género para librar batalla interna dentro del partido. Rechazan que se trate de un caso de machismo y lo enmarcan todo en el ámbito de las discrepancias políticas. Dos interpretaciones completamente dispares que actualmente está analizando la Oficina de Igualdad, a raíz de la denuncia interpuesta por Madaula. A la espera de su resolución está Madaula, el grupo parlamentario -que podría expulsarla de la formación- y también la diputada -ahora ya no adscrita- Cristina Casol.
En el caso Casol, la empresa externa a la que acudió la Oficina de Igualdad concluyó que no había “hechos probados”, pero sostuvo que el partido se sustenta sobre una base “fuertemente patriarcal” y que en el ambiente de trabajo hay “machismo cultural arraigado”. Con el informe en la mano, el partido decidió echarla. La parlamentaria por Lleida cree que esta expulsión es una “represalia” por haber denunciado, lo que considera que vulnera la ley de igualdad. Según explican fuentes próximas a Casol, analiza emprender acciones legales en una “doble vía”: contra el grupo parlamentario por el “acoso” y contra el partido por echarla. Sin embargo, sus abogados quieren esperar a ver cómo se resuelve el caso de Madaula antes de actuar, para poder tener una carpeta más consistente.
Ante el Parlament, Casol denunció diez situaciones en las que consideraba haber sido víctima de “acoso y señalamiento” por su condición de mujer. Según explica, fueron en forma de “gritos” en público, “menosprecio” por la vestimenta, “aislamiento” interno, “cambios absurdos de comisiones” y casos de “abusos de poder”. La parlamentaria focalizó la denuncia contra el presidente del grupo, Albert Batet, aunque el informe no puede confirmar que él fuera conocedor de las situaciones relatadas ni que fuera directamente responsable de ellas.
Tanto Casol como Madaula son consideradas del sector afín a Borràs, en disputa constante con el sector próximo al secretario general del partido, Jordi Turull, que desde el inicio de la contienda ha mostrado su apoyo a Batet y al resto de la dirección del grupo parlamentario. Borràs, en cambio, ha rechazado pronunciarse públicamente sobre estos casos alegando que se trata de “cuestiones internas”, una actitud que no tuvo cuando Francesc de Dalmases fue acusado y sancionado por el Parlament por haber abroncado a una periodista de TV-3. En aquel momento, tanto Madaula como Casol también apoyaron a Dalmases, algo que ahora les reprochan varias voces de Junts.